Temas Biblícos

 

La Santa Cena .

 


Introducción.

I.     Unión Vertical y Horizontal en la Cena del Señor (I Corintios 10:16).

II.    Jesucristo, encarnación divina y víctima humana (Juan 6:53).

III.   Los elementos de la Cena del Señor (Juan 6:53).

IV.  La Cena del Señor es parte de la adoración a Dios (Juan 6:53).

V.   Significado de la Cena del Señor (I Corintios 11: 23-30; 10: 16-22).
       A. Conmemoración de la muerte de Jesucristo.
       B. Proclamación de la muerte de Jesucristo.
       C. Prueba de nuestra fidelidad.
       D. Una comunión.

Asteriscos.


INTRODUCCION.

Los cristianos, de distintas formas compartimos bendiciones espirituales que Dios pone a nuestro alcance mediante Jesucristo. Una de las bendiciones más sublimes (o espléndidas) es la que conocemos como CENA DEL SEÑOR, llamada también SANTA CENA o SANTA COMUNION.


I) UNION VERTICAL Y HORIZONTAL EN LA CENA DEL SEÑOR.

I Corintios 10:16
La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?.

En el principio, antes de pecar Adán y Eva, todo era armonía entre Dios y el hombre y entre el hombre con el hombre. El ser humano tenía la más hermosa posesión en el propio Huerto del Edén: su relación y comunión directa con Dios.

Con la entrada del pecado, la presencia directa de Dios se aparta y ocurre la muerte espiritual del ser humano; a esto le llamamos ROMPIMIENTO DE LA RELACION VERTICAL (Dios lejos de nosotros).

Poco tiempo después de ser echados del huerto sus habitantes, Caín mata a su hermano Abel; esto es el antecedente de división entre los hombres o ROMPIMIENTO DE LA RELACION HORIZONTAL.

Hubo entonces ruptura de las fuerzas que unían al ser humano con Dios y a los seres humanos entre sí. A lo largo de toda la historia universal, las naciones han estado en continuo conflicto; los odios, los pleitos y las guerras han sido el pan de cada día. Pero no solamente conflictos entre las naciones sino también de las mismas con Dios. Esto podía acabar únicamente con la venida de Dios hecho Hombre.

Cristo vino a poner en orden todas las cosas; a buscar y a salvar lo que se había perdido. Con Jesucristo se inició una nueva etapa de relaciones. El triunfo de Cristo en la cruz trajo un precioso milagro inmediatamente después de su muerte. Cristo hizo posible el nacimiento de una nueva comunidad, comenzando con aproximadamente 3,000 personas (las bautizadas el día de pentecostés, según Hch. 2:41).

Hechos 2:41
Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

Esta nueva nación, espiritualmente hablando, incorporó a personas de las diferentes regiones y lenguas de aquella época, formando todas un solo cuerpo, estableciéndose una verdadera hermandad y fraternidad. Jesucristo hizo posible la unión de Dios con el ser humano y a la vez a los seres humanos entre sí. Fue la restauración de los lazos (vertical y horizontal). La Iglesia de Cristo es el testimonio de esta verdad.

Dios dejó dos elementos físicos (pan y vino) como parte de la práctica religiosa para que sirvieran, además de recordatorio, como testimonio continuo de la doble unión que mencionamos. El pan y el vino son únicos en su significado espiritual;

EL PAN ES LA COMUNION CON EL CUERPO DE CRISTO QUE ES LA IGLESIA.
EL VINO ES LA COMUNION CON DIOS POR MEDIO DEL SACRIFICIO DE CRISTO.


II) JESUCRISTO: ENCARNACION DIVINA Y VICTIMA HUMANA.

Juan 6:53
Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

Jesucristo se convirtió en una víctima humana. No fue solo Dios encarnado sino también el Vehículo de propiciación (Medio por el cual nos congraciamos con Dios) o sea que gracias al sacrificio de Cristo tenemos acceso a las bendiciones divinas. Jesucristo nos invita a comer de su carne y a beber de su sangre.

Juan 6:63
El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

El mismo aclara que sus palabras son espíritu y son vida, es decir que sus discípulos participamos de su carne y de su sangre en sentido espiritual. Comer del pan sin levadura es comer de Cristo de manera espiritual.

Hebreos 10:10
En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.

Como el cuerpo de Cristo fue consagrado, también los que comemos de El somos consagrados. Los que comemos del Cuerpo de Jesucristo nos acercamos también al altar del Gólgota (donde fue crucificado) y he aquí la importancia de discernir (entender y apreciar) el Cuerpo de Cristo.

Este acto es una meditación profunda en lo sublime y santo de la ofrenda del cuerpo de Cristo. Mientras comemos del pan, comemos del amor de Dios y de la gracia eterna encarnada en Cristo Jesús.

Juan 6: 54-55
El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

Jesucristo también mencionó la importancia de su sangre; El que beba de ella tiene vida eterna. Los cristianos, al tomar del fruto de la vid consagrado durante la Cena del Señor, bebemos de la vida de Cristo Jesús; haciéndonos concientes de alimentarnos con la vitalidad de la sangre del Señor y a la vez purificándonos con las facultades redentoras que tiene.

Efesios 4:8
Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres.

Así como Jesucristo descendió del cielo, trayendo gracia Dios al ser humano, también se convirtió en la ofrenda que subió al cielo, entrando en el Lugar Santísimo para llevar a lo alto la propiciación de la humanidad.

He. 9: 11-12, 24
Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.
Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios;

Solamente el Sumo Sacerdote (Cristo Jesús) fue digno de entrar a este Lugar Santísimo. Y como ningún sacerdote podía entrar al santuario sin ofrenda, Jesucristo presentó su propio cuerpo para el sacrificio. Cada vez que celebramos la Cena del Señor, entramos al cielo, a la gloria de Dios, a través del Cuerpo de Cristo Jesús pues solo El es el Vehículo de la propiciación. La participación de la Mesa del Señor (Cena del Señor) no es un simple recordatorio de la muerte de Cristo, sino que es también una participación activa y dinámica que hacemos de los elementos santificados y así entrar purificados delante de Dios al cielo.


III) LOS ELEMENTOS DE LA CENA DEL SEÑOR.

El pan y el vino son elementos esenciales en el culto cristiano. El uso de ellos se remonta siglos antes de la venida de Cristo.

Génesis 14: 18-19
Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra.

Melquisedec, sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino para compartir con Abraham y bendecirlo. Este pasaje de la Escritura nos dice al menos dos cosas:

A. Desde la antiguedad se han usado el pan y el vino como elementos de comunión impartidos por un sacerdote.
B. Ambos elementos son símbolos de alianza y paz.

A los judíos, por ejemplo, se les mandó presentar delante de Jehová los panes de la proposición semanalmente;

Exodo 25: 23-30
Harás asimismo una mesa de madera de acacia; su longitud será de dos codos, y de un codo su anchura, y su altura de codo y medio. Y la cubrirás de oro puro, y le harás una cornisa de oro alrededor. Le harás también una moldura alrededor, de un palmo menor de anchura, y harás a la moldura una cornisa de oro alrededor. Y le harás cuatro anillos de oro, los cuales pondrás en las cuatro esquinas que corresponden a sus cuatro patas. Los anillos estarán debajo de la moldura, para lugares de las varas para llevar la mesa. Harás las varas de madera de acacia, y las cubrirás de oro, y con ellas será llevada la mesa. Harás también sus platos, sus cucharas, sus cubiertas y sus tazones, con que se libará; de oro fino los harás. Y pondrás sobre la mesa el pan de la proposición delante de mí continuamente.

Levítico 24: 5-9
Y tomarás flor de harina, y cocerás de ella doce tortas; cada torta será de dos décimas de efa. Y las pondrás en dos hileras, seis en cada hilera, sobre la mesa limpia delante de Jehová. Pondrás también sobre cada hilera incienso puro, y será para el pan como perfume, ofrenda encendida a Jehová. Cada día de reposo lo pondrá continuamente en orden delante de Jehová, en nombre de los hijos de Israel, como pacto perpetuo. Y será de Aarón y de sus hijos, los cuales lo comerán en lugar santo; porque es cosa muy santa para él, de las ofrendas encendidas a Jehová, por derecho perpetuo.

La presencia continua de este pan en el tabernáculo recordaría a ellos que todas las bendiciones provienen de Dios.

Deuteronomio 11: 13-14; 28: 15-19
Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.
Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán. Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo. Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar. Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir.

Del vino tenemos también que Israel entendió lo siguiente: Mientras fueran fieles, Dios les daría el fruto de la vid (vino) como bendición de la tierra y si quebrantaban sus leyes vendría maldición sobre la tierra al no producir el fruto de la vid.

Hechos 20: 7
El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.

Actualmente muchos se niegan categóricamente a partir el pan en el local de reunión para participar de la Santa Comunión y no entiendo los motivos de esta negación. Lo que quiero decir es lo siguiente:

¿Es lo más correcto llevar el pan a la congregación ya partido?, pues nos dice Hch. 20:7 que la Iglesia de Cristo caracterizó en sus reuniones periódicas PARTIR EL PAN y NO dice que lo llevaban partido desde sus casas o hecho pedacitos.

El propósito que entiendo es el de recordar que somos UN SOLO CUERPO (un pan) aunque seamos MUCHOS MIEMBROS (al partir el pan).

I Corintios 10:17
Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.

Partimos el pan para participar de un mismo cuerpo, para testificar que somos uno en Cristo. De manera que, cuando tenemos un pedazo de pan en nuestras manos, debemos meditar que nuestros hermanos también tienen otro pedazo de pan y que al comerlo tenemos comunión especial e íntima con ellos; Nos pertenecemos los unos a los otros por medio del vínculo del amor fraternal.


IV) LA CENA DEL SEÑOR ES PARTE DE LA ADORACION A DIOS.

La Cena del Señor es parte de la adoración cristiana. No es rito ni ceremonia para participar sin saber lo que significa. Nuestra verdadera adoración a Dios no es la mera reunión o la simple participación en un servicio, mecánicamente. Para que los actos en los cuales participamos tengan valor, debemos entender y sentir en el corazón lo que hacemos.

Juan 4:24
Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Hechos 2:42; 20:7
Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.
El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.

La Cena del Señor ocupó siempre un lugar esencial en las reuniones para adoración en el primer siglo.


V) SIGNIFICADO DE LA CENA DEL SEÑOR.

A. La Cena del Señor es una conmemoración de la muerte de Jesucristo.

I Corintios 11: 23-25
Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.

Aquí tenemos el mandamiento del Señor, citado por el apóstol Pablo.
El mandamiento es COMER Y BEBER EN MEMORIA DE JESUCRISTO.

Cuando participamos de la Cena del Señor, nuestra mente debe estar llena de memorias; memorias acerca de Jesucristo; una mente concentrada en el sufrimiento de Cristo Jesús, enfocando tres aspectos:

1. EL SUFRIMIENTO FISICO que El pasó, cómo fue azotado por los romanos (El azote de los romanos mató a muchos hombres), destrozándosele la espalda, el tormento físico mientras entraban los clavos en su carne, la corona de espinas en su cabeza.

2. EL SUFRIMIENTO EMOCIONAL, según leemos en:

Lucas 22: 40-62
Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación. Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra. Cuando se levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza; y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación. Mientras él aún hablaba, se presentó una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba al frente de ellos; y se acercó hasta Jesús para besarle. Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre? Viendo los que estaban con él lo que había de acontecer, le dijeron: Señor, ¿heriremos a espada? Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Basta ya; dejad. Y tocando su oreja, le sanó. Y Jesús dijo a los principales sacerdotes, a los jefes de la guardia del templo y a los ancianos, que habían venido contra él: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y palos? Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; mas esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas. Y prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos. Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos. Pero una criada, al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También éste estaba con él. Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco. Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo soy. Como una hora después, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él, porque es galileo. Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó. Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.

Nuestro Señor Jesús pasó también agonía emocional; cómo sudó; La cruz no fue algo fácil para El.
Y no solamente el pensar en la cruz le atormentaba, sino también pensar en la traición de uno de sus discípulos, en la negación de Pedro, en el abandono de todos sus seguidores.

3. EL SUFRIMIENTO ESPIRITUAL. El Señor Jesús quedó separado del Padre y del Espíritu Santo por causa de nuestros pecados. Quedó desamparado, abandonado aún por el Padre celestial quien no podía estar en comunión con su Hijo mientras llevara los pecados de toda la humanidad.

El sufrimiento del Señor Jesús fue terrible y complejo; El quiere que lo recordemos.

B. La Cena del Señor es una proclamación de la muerte de Jesucristo.

I Corintios 11:26
Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.

Debemos proclamar al mundo que nuestra confianza no está en nosotros ni en la sabiduría humana sino en el poder de Dios, en la gloria de Dios manifestada claramente en la muerte de Cristo Jesús. Nos debemos gozar en proclamar el Evangelio cada vez que participamos de la Cena del Señor cada primer día de la semana. Por proclamación debemos entender anunciar, publicar o divulgar.

C. La Cena del Señor es una prueba de nuestra fidelidad.

I Corintios 11: 27-30
De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.

Debemos hacer un examen a conciencia de nuestra propia vida. Ver cómo estamos viviendo. La Cena del Señor es una oportunidad para recordar la redención que hemos recibido; redención de una vida vana para una vida santa; recordar el compromiso que tenemos de ser santificados.

I Pedro 1: 15-19
sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.

Debemos recordar nuestra participación en la muerte de Cristo a la hora del bautismo y aunque los cristianos no necesitamos entrar al agua bautismal cada vez que pecamos, sí debemos mantenernos a cuentas con Dios por medio del arrepentimiento y confesión de nuestros pecados a Dios en oración para ser limpios pues seguimos participando en la muerte del Señor. Hace falta recordar nuestra necesidad constante de arrepentirnos. Debemos hacernos unas preguntas, al participar de la Cena del Señor:

¿Estoy cumpliendo con fidelidad el compromiso que tengo con Cristo?
¿Estoy siguiendo sus pisadas de obediencia? ¿Soy un verdadero discípulo de Jesús?

D. La Cena del Señor es una comunión.

I Corintios 10: 16-22
La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan. Mirad a Israel según la carne; los que comen de los sacrificios, ¿no son partícipes del altar? ¿Qué digo, pues? ¿Que el ídolo es algo, o que sea algo lo que se sacrifica a los ídolos? Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios. ¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

Cuando hablamos de comulgar y de tener comunión, significa que compartimos algo, que participamos (juntos) en algo. Una comunión es múltiple. La Santa Cena es:

1. Comunión con el sacrificio de Cristo - LA SANGRE DE CRISTO -.
2. Comunión con la Iglesia - EL CUERPO DE CRISTO -.

Jesucristo prometió participar de la Comunión con sus discípulos cuando fuera establecido el Reino de los cielos (Su Iglesia) (Mt. 26:29; Lc. 22: 15,16), pero consideremos lo siguiente: Para tener comunión con Dios, debemos dejar de tener comunión con el mundo.

Esto requiere que ya no participemos de la mesa de los demonios (el pecado). Así que debemos dejar las inmoralidades, herejías y todo lo negativo u opuesto a la voluntad de Dios.

Para recibir beneficio de la Cena del Señor hace falta:

- Prepararnos de antemano.
- Tener en mente el significado de la misma.
- Leer algunos textos, apropiados del sacrificio de Cristo.
- Entonar cánticos apropiados (o leerlos).
- Hacer un esfuerzo mental para no distraernos.


ASTERISCOS.

* ¿COMO PUEDE PERDER IMPORTANCIA LA CENA DEL SEÑOR?

  - Al convertirla en rito. Si por ejemplo se lee siempre el mismo texto antes de tomar los elementos, esto tiende a encerrar la mente en una sola idea y no da lugar a pensar en todo el significado que tiene.

  - Cuando el sermón dominical es exageradamente extenso, el cansancio físico se convierte en un factor adverso, innecesariamente provocado. Lo extenso del sermón mal enseña (aunque sea involuntariamente) que es más importante el mensaje que trae el predicador, cuando bien sabemos que no es así.

  - Es incorrecto participar apuradamente de la Cena del Señor mientras se le da tanta vuelta a un mensaje, que no siempre es necesario hacerlo, al menos no más importante que la Santa Comunión. También hay que tomar en cuenta que la Palabra de Dios se puede y se debe estudiar durante todos los días de la semana y aún en la misma clase dominical donde ya van 50 minutos, más o menos.

* ¿COMO DEBERIAMOS COMPORTARNOS A LA HORA DE LA CENA DEL SEÑOR?.

  - Con la mayor solemnidad y reverencia posible. Esto significa no hacer ruidos innecesarios como conversaciones, susurros, risas, etc.; esto incluye adultos, jóvenes, niños y hasta no cristianos (Si por ejemplo llevamos a un invitado, él deberá saber que esta hora es solemne). Nadie tiene derecho a interrumpirnos.

  - Es triste ver a miembros de bastante tiempo en el cristianismo y con actitudes de irreverencia, pero sería más triste si los imitamos.

* TEXTOS APROPIADOS PARA LEER AL MOMENTO DE LA COMUNION.

- JN. 6: 25-59 - MT. 26: 17-29 - MR. 14: 12-25 - LC. 22: 7-23 - MT. 27: 32-56 - MR. 14: 21-41 - LC. 23: 26-49 - JN. 19: 17-30 - RO. 5: 1-11 - HCH. 2: 42 - I CO. 5: 7,8 - HE. 9: 23-28 - HE. 10: 10-25 - I PE. 1: 13-25 - I CO. 11: 17-34.

* ¿QUE TAN INDIGNOS LLEGAMOS A PARTICIPAR DE LA SANTA COMUNION?.

Cada domingo, comúnmente, hacemos una oración antes de participar de los sagrados elementos (pan y vino) y no digo que esté mal. Pero siempre me he preguntado: ¿Qué idea pasa por la mente de cada hermano(a)? ¿Pensará alguno(a) que Dios no nos ha perdonado con las oraciones que arrepentidos hacemos diariamente?.

Diciéndolo de otro modo: La oración que hacemos antes de la Santa Cena no es para anular las oraciones anteriores. Es incorrecto pensar que en esta oración debemos REPETIR a Dios que nos perdone lo que en ocasiones anteriores le hemos pedido. Pensemos en lo siguiente:

  - Al iniciar el culto de adoración decimos en la primer oración PERDON, porque lógicamente debemos estar limpios de las faltas por las que no nos hemos arrepentido.

  - Al levantarnos, ese mismo día también debimos haber orado pidiendo el PERDON.
  - El día anterior también debimos haber pedido a Dios su PERDON. Y así todos los días anteriores de la misma forma. De acuerdo a lo antes mencionado, si el día Domingo le decimos a Dios PERDON por todos los pecados que ya nos ha perdonado es como decir que las oraciones anteriores no tuvieron valor alguno, o que Dios necesite que le recordemos de lo que nos ha perdonado para volvernos a perdonar por lo mismo. Entonces, el asunto al que quiero llegar no es que dejemos de orar antes de la Santa Cena, sino anular la idea que en esa oración deban ir todas las faltas por las cuales ya nos hemos puesto a cuentas con Dios. Por supuesto que si alguien ha estado lejos de la comunión con Dios tendrá que incluír en la oración todos los pecados cometidos desde el momento en que se ha retirado de la comunión y de sus compromisos como cristiano(a).

* FRACCION HISTORICA DE APOSTASIA.

Al inicio de la edad media, la iglesia Católica y la Griega (apóstatas), celebraban ya no un culto como congregación, sino lo que se conoce como el oficio de una misa. Dentro de la misma, participaban de los elementos de la Santa Cena haciendo verla como un sacrificio de Cristo efectuado en el mismo momento de la celebración. Hombres habían convertido la Eucaristía en una constante repetición del sacrificio expiatorio de Cristo para salvación de vivos y muertos.

Para ellos Cristo era sacrificado cada vez que participaban del pan y el vino. También hacían creer que la misa tenía poder para perdonar pecados. Como ya se creía en la existencia de un lugar llamado "Purgatorio", fue bastante fácil añadir que el sacrificio en la misa era un medio perfecto de intercesión por los muertos. En esos tiempos hasta afirmaron que el sacrificio eucarístico lo ofrecían también por las almas de profetas, mártires, apóstoles y por María, dando a entender con esto que ni los antepasados de la fe alcanzaban salvación sin las misas que ofrecían los apóstatas.

Y a medida que aumentaba el poder del sacerdote, aumentaba también la apostasía. Las misas ya eran pagadas. Las enseñanzas ridículas y opuestas a la Palabra de Dios aumentaron;

Por ejemplo: Si una gota de vino (supuestamente transformada en sangre) caía por accidente sobre la tela que cubría el altar, esta tela debía ser lavada tres veces y el agua la bebería el sacerdote y si algo de vino caía sobre una superficie dura (madera, piedra, etc.) el sacerdote o algún otro piadoso tenía que lamerla. Más adelante el pan sin levadura recibió el nombre de "hostia" que significa "hospedadora" ya que, según Aquino y otros más, la sustancia del pan se transforma conteniendo el verdadero cuerpo físico del Señor Jesús (lo que se conoce como transubstanciación, lo cual es falsa doctrina). Un tiempo más adelante llegó a ser una práctica que el sacerdote levantara la hostia haciéndose obligatorio que en ese momento sonara una campanilla para indicar a todos los fieles que se arrodillaran para adorar la hostia.  Al poco tiempo Juan XXII inauguró la procesión en la que se hacía pasear una hostia por las calles con gran solemnidad. Comenzaron a inventar historias como la de un monje incrédulo que fue curado de sus dudas por haber visto a la hostia sudar sangre. Muchos manejaban que en algunos incendios de capillas lo único que no se quemaba era la hostia.

Son incontables las falsas interpretaciones acerca de la Cena del Señor, pero la enseñanza bíblica permanece invariable. La Cena del Señor NO es ni una transubstanciación ni un sacrificio que El haga cada semana. Es inconcebible que un sacerdote pueda tener en sus manos "el cuerpo literal de Cristo" por muy milagroso que sea el acto.

El Nuevo Testamento establece que Cristo realizó un solo sacrificio para siempre (He. 10:14; 12: 23,24). Su sacrificio fue tan perfecto que no necesitamos ninguna repetición del mismo. Cristo no puede ser "sacrificado" constantemente porque el verdadero sacrificio de su cuerpo se realizó una sola vez centenares de años atrás en el monte Calvario. Humanamente es fácil caer en apostasía, por ello le recuerdo que nunca tendrá más peso lo que piense el ser humano que lo escrito en la Santa Biblia.

Dios enseña en Su Palabra acerca de la Santa Cena.