Movimiento Restauración

001. Despertar la conciencia de los actuales líderes y hacerlos entrar a la idea de que forman parte de un permanente Movimiento de Restauración.

Este es el desafío más complicado de los que mencionamos en el presente ensayo. Algunos de estos líderes son identificados como “dinosaurios” y cuando ellos lo escuchan se sienten muy orgullosos (claro, es que se les toma en cuenta) y cómo no tomarlos en cuenta si son los que tienen las riendas del movimiento. Pero los predicadores jóvenes han caído en lo que tanto critican en estos “dinosaurios” porque viene un círculo vicioso en el que todos caemos. Casi siempre vemos la paja en el ojo de nuestro hermano y no la nuestra.

Qué difícil es romper con la tradición impuesta durante tanto tiempo en el que se formó un esquema, aprobado por generaciones. Aunque se diga crudamente, lo mejor es que en la práctica actuemos con prudencia; debemos evitar caer en los errores que criticamos y anhelamos superar; no podemos imponer la fuerza para hacer desaparecer lo que por la fuerza otros han impuesto.


002. Lograr que las nuevas generaciones de predicadores, pastores y ministros de la Iglesia no pierdan el enfoque restaurador que necesitan tener.

La educación es lo que hizo falta en generaciones anteriores. Este error es más fácil de corregir; no es algo complicado educar a los jóvenes predicadores si trabajamos en equipo. “Mi pueblo se perdió porque le faltó conocimiento… porque desechasteis el conocimiento” dijo Dios, nuestro Señor. La instrucción es nuestra mejor herramienta para hacer prosperar el constante Movimiento de Restauración.


003. Tener libertad de decisión, sin la presión de intervenciones extranjeras (sea de naciones o de otras congregaciones).

Este tercer punto es tan complicado como atrevido; pero lo sostengo a pesar de ello. Cuando preguntamos a un predicador o maestro actual de la Biblia sobre algún tema en particular, tenemos el temor de una de dos cosas:

a. De que no sepa la respuesta y me salga con lo primero que se le ocurrió.

b. Que me dé una respuesta que a él le parece que daría su patrocinador.

Que triste ¿verdad?. “No tengo derecho a opinar porque todos los demás de mi movimiento no piensan de esta misma manera”.

Claro que esto puede ser mal interpretado, así que valga aclarar que no estoy diciendo que todas nuestras prácticas deben basarse en nuestras opiniones, pero me refiero a lo que en verdad es opinión.


004. Obviar la tradición (la propia tradición de nuestro movimiento) y estudiar los temas cada día como si se tratara de nuestra primera vez.

Este cuarto punto es complicado. Cómo borrar intencionalmente lo que hemos estudiado sobre determinado tema si estamos conscientes de que el conocimiento anterior me prepara y ayuda a entender mejor lo nuevo por aprender.

Lo que quiero decir es que, aunque no podamos borrar el cassette cada vez que estudiamos la Biblia, sí podemos hacer un esfuerzo por analizar “cómo pensaría una persona si no hubiera escuchado o leído sobre tal asunto”.


005. Lograr llamar la atención de la sociedad y salir de la apatía de nuestros conciudadanos, quienes ni siquiera saben quiénes somos.

Nuestros vecinos saben que nos reunimos de vez en cuando pero nunca han podido identificarnos como Seguidores de Jesucristo sino que nos identifican como parte del montón (y en algunos casos como aprovechados de la religiosidad de los demás).

Para arrancar las ideas negativas acerca de nosotros en las personas que nos conocen hace falta mucho esfuerzo y trabajo. En este punto de lo que se trata es: actuar, ser ejemplo, usar nuestras manos, involucrarnos, no ser simplemente habladores sino hacedores de la Palabra, vivir lo que predicamos antes de dar el mensaje. No puedo ir a hablar de Cristo y portarme como si no lo conozco. Es necesario sentir que tengo la responsabilidad de que todas las personas de este mundo conozcan de Jesucristo, cuando conocen a la iglesia de la cual soy miembro.


006. Conseguir discípulos para Cristo Jesús y no para nuestro movimiento.

Es tan fácil “seducir” a una persona para que entre a una pila con agua. Vemos que miles de personas caen fácilmente por el derecho a remodelar su casa, conseguir soya, “garantizar” que siempre serán atendidas, etc.

Predicar el Evangelio haciendo las advertencias que hacía Jesús no es para cualquier “gato”. Decirle a alguien: “Si no dejas a padre, madre, mujer, hijos e hijas por causa del Señor no puedes ser discípulo Suyo”, o también “si no tomas tu cruz, si no te consideras muerto para tí mismo, no puedes ser bautizado”. Pero Jesús esto es lo que decía a las personas que se acercaban a El; no debemos seguir haciendo las cosas diferentes de como El quería que las hiciéramos.


007. Acercarnos cada día más a la idea original de Cristo Jesús cuando a inicios del primer siglo de nuestra era estableció Su Iglesia.

Este último desafío se complica por la gran diversidad de opiniones y conceptos que se manejan en nuestros días. Pero si es algo fácil no le llamaríamos desafío. Lo fácil es escoger una de las ideas ya existentes para solucionar este problema. Lo difícil es ser original y aportar nuevas herramientas para, no solo conciliar a cuantos nos sea posible, sino principalmente con Oración y Ayuno suplicar la ayuda de nuestro Dios para que guíe cada estudio de Su Palabra que nos toque presentar a otros. Ver el estudio primero para mí y después para los demás.


EL FUTURO QUE LE ESPERA AL MOVIMIENTO DE RESTAURACION.

Si somos pesimistas diremos que hay pocas esperanzas, esto en base a lo que se puede ver respecto a la actitud del ser humano, lleno de debilidades e inseguridades.

Si somos optimistas diremos “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” y que todos los cristianos tenemos el Espíritu Santo y etc.

Pero no se trata de pesimismo ni de optimismo, se trata de encontrar en Las Escrituras un indicio que me haga ver la intención de Dios. Y la respuesta que veo es que Dios siempre ha tenido paciencia para con sus siervos. El crecimiento de la Iglesia en el primer siglo fue paulatino. La Iglesia comenzó siendo niña, no fue adulta desde el inicio. Fueron dándose dones conforme a las necesidades, fueron expandiéndose (aunque sea por medio de la persecución pero se extendieron por todo el mundo antiguo). En América Latina, la Iglesia aún es niña.

Dios ha mostrado que habiendo hombres perversos, también hubo hombres y mujeres destacados en el crecimiento y solidificación del Reino.

La Historia es clave para hacer valoraciones. Si conocemos de la historia de la Iglesia, podremos visualizar con más amplitud lo que nos espera como partes del Movimiento de Restauración.

Vendrán días de conciliación, de prosperidad. Esto lo veremos cuando la Iglesia deje de ser niña. Espero ver resultados en los lugares a donde lleve mi pequeño aporte, donde me toque ministrar la Palabra de Dios, pero también espero ver resultados a nivel de otros países. Se ven destellos alentadores, como la asociación de miembros que pertenecen a los tres grupos en que se ha dividido nuestro movimiento en Estados Unidos.

El Movimiento de Restauración tiene un futuro alentador, no porque estemos viendo cambios (en realidad no los hay) pero sí porque Dios trabaja de modo que nos sorprende.

Antes de estudiar sobre el Movimiento de Restauración (hace poco) mis pensamientos estaban hundidos en la idea de que mis prácticas y conocimientos eran “exactos” o derivados de perfecciones doctrinales. Curiosamente no pensaba igual en cuanto a la moralidad de los miembros de la Iglesia de Cristo, pues en este aspecto “lo que está a la vista no necesita de anteojos”. Recién llegado a Baxter escuché un comentario que me pareció chocante, fue lo siguiente:

“Puede ser que tengamos la verdad en nuestra mente, pero en lo moral estamos por el suelo. Los que tienen, supuestamente, el error en cada práctica son mucho más limpios moralmente que nosotros. Así que pienso que Dios no es de los que escogen a nuestro capricho, más bien creo que se agrada más del corazón sincero que del mecanicismo intelectual”.

Interesante comentario ¿verdad?. Ahora lo veo interesante, antes me pareció una locurita de adolescente caprichosa.

Dios quiere que estemos perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Lo que pretendemos, casi siempre, es unir a los demás conforme a nuestros pensamientos; esto no debe ser. No puedo pretender que otros se unan a mi mente como tampoco debo unirme a la mente de los demás. Lo que hemos olvidado, no en los sermones, sino en la práctica es que debemos unirnos más cada día a Cristo Jesús para poder coincidir con un gran número de cristianos en el mundo entero y poder estar perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.

Es como cuando predicamos el Evangelio. Si le decimos a una persona “venga a la iglesia, se va a dar cuenta que es bonito, que es fácil, que no tiene nada que hacer, que hay donaciones, etc.” esto no es predicar el Evangelio. Predicar el Evangelio es hacerle ver a la persona que necesita solamente de Cristo Jesús, que las cosas materiales son una añadidura y que Jesucristo la llama a dejar lo pecaminoso y tomar su propia cruz.

Un poco extraño me parece el hecho de que la conciencia histórica no cuesta mucho enseñarla, al menos a mí no me costó mucho aceptarla. Parece que es un poco fácil si aceptamos nuestra humanidad. O talvez hay mucho de bueno en los ejemplos que revisamos durante el presente estudio. Indiscutiblemente que la experiencia ayuda para comprender mejor lo estudiado. La experiencia puede venir antes o después del estudio; siempre es útil. Al menos es útil si la sabemos aprovechar. Conozco personas que durante años los he visto cometiendo los mismos errores; es como si no aprendieran a pesar de la gran cantidad de veces que experimentan “X” o “Y” situación.

Cada día que paso estudiando me siento más ignorante. Y he llegado a la conclusión de que si vivo 20 años más voy a sentirme muchísimo más ignorante que hoy. No es presentimiento, hay tanto por aprender. Estoy entendiendo el por qué de las especialidades. En medicina, por ejemplo, tenemos pediatría, ginecología, cardiología, oftalmología, etc. Y sé que cada especialidad tiene sus derivaciones y a la vez sus complicaciones.

El Movimiento de Restauración es un proceso que no termina. Probablemente podamos extraer especialidades del mismo; no que las quiera yo inventar sino que podríamos cubrirlo por áreas. Pero si se tratara de inventos (estrategias para nuestro aprovechamiento) pues tampoco suena como mala idea.

Auxiliándonos de la Psicología podríamos empezar a estudiar el por qué viejos predicadores rehuyen hablar de Restauración. Sirviéndonos de la Pedagogía podríamos revisar nuestra manera de enseñar la Palabra de Dios. Con la Sociología entenderíamos mejor muchos otros temas para superar los obstáculos al Movimiento Restaurador.

Tengo que reconocer que si algo puedo alguna vez aportar al Movimiento de Restauración será poco. Pero de una cosa estoy convencido: con muchos pocos podemos hacer la diferencia a favor de la obra de Dios; buscando cómo agradarle a El en cada paso nuestro.

Fernando Montes.