Temas Biblícos

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Discipulos de Cristo


DISCIPULOS DE CRISTO.

  I. Jesucristo quiere discípulos (Mt. 28: 18-20).

  II. El discípulo de Cristo le da a El Su lugar.
     A. Cristo antes de la comodidad y lazos familiares.
     B. Cristo antes que nosostros mismos.
     C. Cristo antes de las posesiones materiales.
     D. Cristo antes de nuestro propio cuerpo.

III. Tres compromisos básicos del discípulo de Cristo.
     A. Compromiso con la Palabra de Dios.
     B. Compromiso con el Pueblo de Dios: El amor.
     C. Compromiso con la gloria de Dios: Llevar frutos.


INTRODUCCION.

Muchas personas se han alejado de la Iglesia porque llegaron a ella, en cierta forma, engañadas. La forma de engaño consiste en haberles ocultado los compromisos que adquiere una persona a la hora del bautismo. A veces nos empeñamos tanto en que el número de miembros aumente en nuestras congregaciones que nos descuidamos con ciertos casos de candidatos al bautismo, olvidando el propósito principal cuando Cristo nos envía a predicar.

Si a usted, hermano(a), solamente le hablaron de llegar cada domingo a los cultos de adoración, cuando le invitaron al bautismo, le indicaron mal su compromiso como cristiano, y si no fue así, sino que le advirtieron lo que cuesta seguir a Cristo, entonces gloria a Dios. Cuando usted hable de Cristo con otra persona no cometa el error de ocultarle las responsabilidades que adquiere toda persona convertida al cristianismo. No estoy queriendo decir que se impida el bautismo a una persona por no estudiar tres o seis meses de doctrina. Porque no es requisito bíblico conocer toda la doctrina del Nuevo Testamento para poder ser bautizado.

Por ejemplo; Hay congregaciones en las que se efectúan cultos por la mañana y por la tarde. No se sienta bien cuando un predicador o cualquier otro miembro de la iglesia le diga que puede hacer cualquier actividad por la mañana y "si le queda tiempo" vaya a adorar por la tarde. No se deje engañar y aprenda de Cristo Jesús qué ocupa el primer lugar para usted como cristiano. Pregúntese: La Santa Comunión ¿debe ocupar un segundo lugar?. Solamente uno, de tantos casos.


I) JESUCRISTO QUIERE DISCIPULOS (MT. 28: 18-20).

Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. 

Si leemos muy bien el texto, citado en el encabezado, nos daremos cuenta que el mandamiento inicial del Señor Jesús a todos sus seguidores no es bautizar, no es apuradamente agregar cantidad de personas a alguna denominación, sino sencillamente HACER DISCIPULOS. Cristo nos manda a todas las naciones con este propósito principal.

Discípulo significa seguidor, imitador. El discípulo procura hacer lo mismo que su maestro, trata de imitarlo. Olvidarse de Cristo una vez bautizados es la práctica de muchos pero no es la enseñanza de Cristo. Sería muy cómodo que las personas luego de entrar en ciertas aguas recibieran salvación y solamente, pero esa no es la enseñanza del Señor Jesús. El apóstol Pablo siguió muy bien los principios establecidos por Jesucristo. Esto lo sabemos al leer sus escritos en I Co. 1:17 donde afirma sentirse satisfecho por predicar y no tanto por bautizar. Predicar el Evangelio es enseñar, instruir sobre los requisitos que el Señor demanda de cada uno de sus seguidores. Es lógico que al predicar el Evangelio debemos mencionar lo referente al bautismo como requisito para la salvación y la persona tomará la decisión; no meramente por empeñarnos en que lo haga sino por el trabajo hecho en su intelecto y conciencia. Nuestro trabajo debe ser alimentar las mentes con el conocimiento de la Palabra de Dios para que la voluntad actúe.

En una ocasión, un hno. predicador y yo visitamos la casa donde estuvimos evangelizando a una muchacha durante varios días. A la cuarta visita le notamos cierto interés en visitar la iglesia y hasta pertenecer a ella. Nos dijo lo siguiente:

- "Ustedes me hablaron de lo necesario que es el bautismo y estoy consciente de ello pero les aclaro que no estoy dispuesta a casarme, esté en la religión que esté. Eso de casarse no va conmigo porque el día que él [su compañero de vida] no quiera estar conmigo puede irse y así mismo yo".

Cuando salimos de ahí me dijo el hermano que me acompañaba:

- "Vamos a llevar a esta muchacha porque realmente quiere bautizarse. Cuando reciba el Espíritu Santo va a comprender el tema del matrimonio y su situación".

Realmente todavía no concibo en qué basa estas palabras el hermano que le menciono, porque una persona que desea convertirse al cristianismo debe reconocer que es pecadora, debe saber en qué ha ofendido a Dios para no seguir haciéndolo. El caso de esta muchacha ameritaba explicarle a luz de La Biblia su situación de fornicación en que se encontraba, para que después de arrepentida pidiera el bautismo y no antes. Es lamentable cómo algunos cristianos nos equivocamos en temas tan delicados.


II) EL DISCIPULO DE CRISTO LE DA A EL SU LUGAR.

A. CRISTO ANTES DE LA COMODIDAD Y LAZOS FAMILIARES (LC. 9: 57-62). 

El asunto principal que Cristo trata en este texto es el de ponerlo en el PRIMER lugar si queremos seguirlo. Consideremos los tres casos narrados en este texto sobre personas que querían seguir a Jesús.

Vs. 57,58
Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.

La advertencia de Cristo es la siguiente: Si quieres seguirme, debes entender que esto puede significar para tí una vida de muy poca comodidad. No esperes que todo sea color de rosa. Gracias a Dios, hermano(a), usted y yo sabemos dónde vamos a recostar la cabeza esta noche, sabemos a dónde dirigirnos para dormir (la mayoría de los seres humanos tenemos ese lugar). Jesús dijo, mientras estaba con un cuerpo físico, que ni siquiera tenía dónde dormir. ¿Ha calculado lo que significa seguir a alguien que nunca tuvo comodidades mientras estuvo en la Tierra?

Vs. 59,60
Y dijo a otro: Sígueme. El le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú vé, y anuncia el Reino de Dios.

Cristo no le está mandando irrespetar la memoria de su padre. Cristo enseña que debemos amar a padre y madre, que debemos ser obedientes a ellos, que debemos honrarlos. Pero también le enseña Cristo a este hombre su equivocación cuando mencionó la palabra PRIMERO, sin referirse al único merecedor de ella. Este hombre le quiso decir a Jesús: Tengo algo más importante, tengo algo de preferencia antes de seguirte. Jesús, al escuchar la respuesta de él, lo corrigió diciéndole: Si quieres ser mi discípulo debes considerar el seguirme como lo más importante. Aún el entierro de tu propio padre no es más importante que seguirme. Hermano(a), nadie merece nuestra honra, servicio y obediencia antes que Cristo. Si nuestros padres nos obstaculizan servir al Señor, entonces ya está decidido: Primero servir a Cristo. Recuerde que voluntariamente tomamos la decisión de convertirnos en discípulos de Cristo. El no nos obliga a seguirle, solamente nos dice cuál es la forma de hacerlo. En nosotros está el aceptar sus condiciones.

Vs. 61,62
Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.

B. CRISTO ANTES QUE NOSOTROS MISMOS (LC. 14: 25-33). 

Vs. 25,26
Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.

Parafraseando las palabras de Jesús:
Si no me amas de tal manera que tu familia se sienta aborrecida cuando prefieras complacerme antes que a ellos, entonces no puedes ser mi discípulo.

Pero esta enseñanza ha sido mal entendida por algunos hermanos. Toman actitudes rebeldes con sus familiares y aprovechan la menor oportunidad para lastimar sus sentimientos. Usan la palabra aborrecimiento de una forma muy cruda. El mensaje no es odiar a la familia, Jesús nunca lo mencionó. Habrán casos bastante tristes en que la familia rechace al miembro convertido pero ya sabemos: la prioridad la tiene Cristo. Debe quedar bien claro: No es igual que cambiar de partido político.

Seamos siempre cuidadosos y no ofendamos porque sería una actitud completamente opuesta a la que Cristo nos pide para con la familia. Ellos sabrán a quién le estamos dando el primer lugar sin que lo mencionemos siquiera.

Vs. 27
Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.

Para ser discípulo de Cristo hace falta cargar la cruz.
La cruz tenía un solo propósito: LA MUERTE. No pensemos en las palabras de Jesús como refiriéndose a algo difícil o tormentoso. La cruz es algo más que esto. La cruz es considerarnos muertos a nosotros mismos.
Según Ga. 2:20 fuimos crucificados con Cristo y es El quien vive en nosotros. En el primer siglo de la era cristiana murieron muchísimas personas por seguir a Cristo. Así que no pensemos en esta enseñanza como exagerada o simbólica.

Si no debemos considerar aún nuestra vida como lo más importante, ¿Será más importante trabajar, estudiar o pasear el día domingo que participar de la Santa Comunión reuniéndonos como Iglesia?.
En este ejemplo tomemos muy en cuenta que la Santa Comunión nos mantiene con vida, espiritualmente. Si no queremos vivir espiritualmente no le demos la importancia que merece esta comunión.

El ejemplo de los primeros cristianos es de gran valor a nosotros y demás miembros que se agreguen al Cuerpo de Cristo. Ellos (los cristianos primitivos) pudieron pensar en el cristianismo metidos en sus casas sin que nadie lo supiera para no ser perjudicados. Pero en vez de pensar así, fueron perseguidos por tomar la actitud verdadera de no escatimar aún su propia vida cumpliendo la voluntad de su Maestro.

Vs. 28-32
Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz.

En este texto hay un claro mensaje para todo aquél que decide seguir a Jesucristo:
   - Debe calcular cuánto cuesta seguirlo.
   - Debe estar dispuesto(a) a pagar por lo mejor en su vida.
   - Pagar el precio es asumir los compromisos.

Vs. 33
Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

No está mandando Cristo a botar todas sus pertenencias. No es un impedimento a conseguir cosas materiales. La explicación es que todo nos fue dado por Dios, por tanto no debe ser más importante lo material que el Proveedor.

Si algo entre nuestras pertenencias; como un negocio, por ejemplo, nos impide seguir a Cristo, entonces debemos dejarlo. ¿Son duras estas palabras? Bueno, solamente son condiciones que Cristo deja bien claras. Los cristianos no nos atrevemos a desafiar la voluntad divina. Son los que no temen al Señor que se atreven a ponerle condiciones antes de obedecerle.

Es Cristo Jesús quien establece las reglas, y a ellas nos sometemos; porque son para nuestro beneficio. ¿Lo había visto usted de este modo? Cristo Jesús nos exige porque al obedecerle nos beneficiamos, recibiendo lo más importante.

Si se levanta de la cama directo al baño, después a buscar el gallo pinto para luego ir a la calle para realizar cualquier actividad, andará con el estómago lleno para aguantar hasta el medio día. También llevará la ropa limpia para lucir bien, incluso llegará temprano a clase o al trabajo, pero...
¿En qué condiciones llevará su espíritu? ¿Y el ruego a Dios para que mantenga protección en usted y su familia? ¿Y para resistir al diablo, con qué fuerzas? ¿No sería mejor, antes de nuestros compromisos materiales y terrenales, hacer oración, leer la Biblia, cantar y tener un tiempo de comunión como pueblo de Dios con nuestros seres queridos?

Si Cristo Jesús dice que primero lo espiritual, que primero El, que primero obedecerle, no es por capricho. Cristo Jesús sabe qué es lo más importante.

C. CRISTO ANTES DE LAS POSESIONES MATERIALES (MT. 19: 16-30).

Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible. Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros.

El error de este joven rico fue amar sus posesiones más que su propia salvación. El impedimento para ser salvo fue su falta de decisión para dejar de amar tanto su dinero. Son muchos los que aman más las riquezas materiales que a Dios, aún sabiendo que nadie más rico y poderoso que El.
Humanamente es imposible que alguien rico ame a su dinero menos que a Dios, pero con Dios todo es posible. Nadie está predestinado a condenación. Hay una promesa para quienes dispongan poner a Cristo en primer lugar (Mt. 19: 27-30).

No vayamos a mal interpretar el texto cuando dice que recibiremos más de lo que hayamos abandonado. Esto no debe hacernos pensar que nos convertiremos en millonarios o que todo nos caerá literalmente del cielo. ¿Hemos dejado abandonada nuestra casa para seguirlo? Creo que muy pocos. El caso es distinto cuando por ejemplo se consagran algunos hermanos para servir al Señor y Su Iglesia a tiempo completo, dejando a sus familiares por un tiempo, viajando a otros países para prepararse, etc. El mensaje es: No sientan temor de dejarlo todo porque Dios promete que lo van a recuperar.

Pero si aún nosotros mismos nos vemos comprometidos a dejar nuestras pertenencias por seguir a Cristo, tengamos la seguridad que Dios cumplirá su promesa de proveernos cien veces más de lo que hayamos perdido. La vida eterna es también parte de la promesa.

D. CRISTO ANTES DE NUESTRO PROPIO CUERPO (MR. 9: 42-48).

Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar. Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.

Para que entendamos la importancia de Jesucristo en nuestras vidas, El recurre a lo que más apreciamos y esto incluye nuestro cuerpo físico.
¿Qué es preferible? Despojarnos de una mano por un poco de tiempo o irme con ella al infierno?

A veces damos algunas excusas para justificar nuestra mala conducta y decimos:
- Es que la carne es débil.
El Señor contesta:
- Por debilidad de tu ojo vas a rebelarte con actitudes que no tolero? Entonces si crees ser tan débil como para no poder contenerte entonces sácate el ojo porque tu actitud, a lo que tú le das prioridad, es lo que cuenta. Debes amarme más que a tu propio cuerpo. Te doy suficiente fuerza como para mantenerte firme y si no te basta, entonces tienes dos opciones más: a) Sacarte el ojo. b) Irte al infierno.

Si queremos ser verdaderos discípulos de Cristo, debemos estar dispuestos a negarle a nuestro cuerpo todas las satisfacciones que vayan contra la voluntad de Dios.

MATEO 6: 25-33
Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Dios conoce las necesidades que tenemos y no las minimiza; nos ofrece protección y asistencia. El alimento y el vestido son cosas de las que Dios siempre tendrá el cuidado de proveernos.

Una vez más: No dijo el Señor que nos convertiríamos en millonarios ni que tendríamos más de la cuenta.
En los versículos anteriores al 33 la narración de Jesús incluye alimento y vestido, nada más.
Según el vs. 33 usted debe buscar a Dios antes que la comida y antes que la ropa. Dios es más importante que su propio estómago. El es quien provee el alimento.


III) TRES COMPROMISOS BASICOS DEL DISCIPULO DE CRISTO.

A. COMPROMISO CON LA PALABRA DE DIOS (JN. 8: 31-32).

Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Para ser verdaderos discípulos de Cristo debemos permanecer en las enseñanzas encontradas en la única fuente autorizada: La Biblia. Para conocer las palabras de Jesucristo hace falta estudiar cuidadosamente lo escrito en La Biblia pues no hay otro medio para conocerlas.
Cometen un gravísimo error aquellas personas que obedecen ciegamente las enseñanzas de un hombre, aunque éste sea el mejor predicador, porque solamente la Palabra de Dios no contiene error alguno; es el único medio infalible.
Es que las palabras de Cristo son fortaleza única para mantenernos espiritualmente fieles, firmes y confiados. Nuestro espíritu debe ser nutrido como una previsión para los momentos difíciles, los cuales no podemos evitar sino solamente superar.
Estudie diariamente la Palabra de Dios y verá cómo el Señor se ocupa por este medio en llenarle de paz interior, entusiasmo y muchas bendiciones más. 

B. COMPROMISO CON EL PUEBLO DE DIOS: EL AMOR (JN. 13: 34-35).

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Una de las experiencias que nos confirman como cristianos es el amor por nuestros hermanos y el cómo lo manifestemos. Para sentir amor por nuestros hermanos hace falta tener comunicación con ellos actividades espirituales en común; tales como asistencia a las reuniones, obras de benevolencia, visitas de ánimo, evangelismo, etc.

Si logramos relacionarnos continuamente con nuestros hermanos, el amor por ellos irá creciendo y no será necesario forzar sonrisas ni tampoco servirles por mero compromiso.

Según He. 10: 24,25 es importante y necesaria la comunión entre los hijos de Dios. Las congregaciones pueden darse en cualquier parte, no necesariamente en el edificio propiedad de toda la congregación. El propósito principal que vemos en estos dos versículos de Hebreos es el de ESTIMULARNOS AL AMOR Y A LAS BUENAS OBRAS.

Debemos considerar las necesidades de nuestros hermanos pensando en las nuestras para poder así ser auto-empujados a colaborar con ellos de forma correcta y efectiva.

C. COMPROMISO CON LA GLORIA DE DIOS: LLEVAR FRUTOS (JN. 15:8).

En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

Este texto no puede ser más claro. Para considerarnos discípulos verdaderos de Cristo hace falta glorificar al Padre llevando frutos como resultado o cosecha de nuestra conversión.

1. FRUTOS DEL ESPIRITU SANTO (GA. 5: 22,23).

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Debemos procurar todas estas características para comprobar nuestra condición de cristianos al conducirnos en el mundo.

2. FRUTOS DE ALMAS REDIMIDAS (RO. 1: 13-17).

Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros (pero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los demás gentiles. A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma. Porque no me averg:uenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

Leyendo el texto citado de Romanos podemos darnos cuenta del empeño por parte de Pablo en predicar para conseguir frutos.

No debe avergonzarnos predicar el plan de Dios para salvar a la humanidad sino más bien sentirnos orgullosos sabiendo lo poderoso que es el Evangelio.


CONCLUSION.

A. Los discípulos de Cristo le damos el primer lugar porque El nos dio a nosotros y a nuestro bienestar antes que a Sí mismo (FIL. 2: 5-11).

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

No le parece que Jesucristo sí tiene derecho de pedirnos tantos requisitos para ser considerados por El como DISCIPULOS VERDADEROS?

Cristo se despojó de Gloria para acercarse al ser humano y no buscó beneficio propio ni propaganda sino nuestro bienestar eterno, abandonando los lugares celestiales y sabiendo de los sufrimientos por los que debía pasar.

No pensemos en todo lo mencionado a lo largo de esta lección como demasiado duro ni mucho menos que sea imposible, sino adoptemos cada vez más una postura positiva y optimista; que con la ayuda de Cristo y lo que hizo por nosotros podremos avanzar a la meta que todos anhelamos: La corona de vida