Movimiento Restauración

LA INFLUENCIA DE LOS EDITORES.

Benjamín Franklin y el American Christian Review - Isaac Errett y el Christian Standard - David Lipscomb y el Gospel Advocate - J.W. McGarvey y Moses Lard - El año clave.


Se ha dicho con frecuencia que “el Movimiento de Restauración no ha tenido obispos; ha tenido editores”. Y es cierto que los editores de los boletines de la hermandad han ejercido gran influencia en darle forma a la historia del movimiento. Cuando una iglesia es gobernada por obispos (como en las Iglesias Católicas y Episcopal), el poder está en sus manos. Pero cuando una iglesia cree que cada congregación está libre de cualquier control superior, no hay ningún oficial en comparación con el obispo católico. Sin embargo sí debe haber liderazgo. En el Movimiento de Restauración este liderazgo ha sido provisto por los editores –editores como Campbell y Stone cuyos boletines dirigieron el curso del movimiento durante sus años de formación.

Los años después de la Guerra Civil fueron muy afortunados para el Movimiento de Restauración, y durante esos años fueron los editores, una vez más, quienes dirigieron el movimiento. Este capítulo describirá las funciones de cinco importantes editores que dirigieron la iglesia a través de esos años cruciales.


BENJAMIN FRANKLIN Y EL AMERICAN CHRISTIAN REVIEW.

El American Christian Review, editado por Benjamin Franklin (1812-1878) fue el periódico más influyente de la hermandad en el Norte después de la guerra. Franklin había comenzado a predicar en los años de 1830, y a pesar de que él era un auto-didacta, llegó a ser el predicador más popular entre la hermandad de los años 1860 a 1870. El hablaba el lenguaje de las masas, y era muy bien aceptado. Fue probablemente el apologeta más popular en la iglesia después de Campbell, y sus muchos debates contribuyeron a su popularidad como predicador.

Franklin inició su carrera como editor en 1845. Su primer revista, The Reformer (1845-1847), fue seguida por el Western Reformer (1850-1853), y el American Christian Review, fundada en 1856, que continuó por el resto de su vida. Lo que era una revista mensual durante los primeros dos años, se convirtió en una revista del tamaño de un periódico aparecido semanalmente en 1858, luego fue la revista más influyente de la hermandad. Franklin describió su periódico: “La revista ha sido intencionada y adaptada a las masas. Es plenamente un periódico evangélico. Su propósito es imitar el estilo de Jesucristo y los apóstoles, y mantener firmemente sus enseñanzas en todas las cosas”. La revista de Franklin era completamente conservadora en su concepto del cristianismo del Nuevo Testamento; se oponía fuertemente a la música instrumental y otras “innovaciones” que se estaban introduciendo en la Iglesia.

La filosofía editorial del Review hacia la Sociedad Misionera Cristiana Americana fue un factor importante en la controversia que meció a la Iglesia después de la Guerra Civil. Franklin había apoyado la Sociedad por muchos años. Él asistió a la convención organizada por la sociedad en 1849. Fue elegido como un administrador de la sociedad en 1850, ocupó puesto en la sociedad durante 17 años consecutivos, incluyendo un corto tiempo (1856-1857) como secretario corresponsal el puesto más importante en la sociedad. En 1858 defendió la sociedad en un acalorado editorial de controversia con David Oliphant. Pero la Guerra Civil cambió la actitud de Franklin. Franklin se opuso a que los cristianos sirvieran en el ejército, y creía que la sociedad misionera debería mantener su “obra legítima” y evitar declaraciones políticas. Cuando la sociedad adoptó la resolución que apoyaba a la Unión en 1863, Franklin hizo la advertencia de que si la sociedad causara “contienda y contención” a la Iglesia, esa debería ser abandonada. En 1866, Franklin escribió en su revista que él no podía continuar defendiendo la sociedad misionera, sino que había llegado a la conclusión de que ésta era una organización anti-escritural. El cambio de Franklin fue un golpe tambaleante para la sociedad, y precipitó una década de controversia entre los cristianos del Norte. La controversia continuó aun hasta cuando la iglesia ya estaba dividida.


ISAAC ERRETT Y EL CHRISTIAN STANDARD.

Mientras tanto había unos entre la hermandad del Norte que se estaban volviendo muy críticos de Franklin y su revista. Estos hombres eran más liberales en espíritu y creían que Franklin era demasiado cerrado y dogmático en su lealtad al pasado. Lo que se necesitaba era “una religión más progresista”, como ellos lo expresaban con frecuencia. Dirigidos por los acaudalados hermanos Philips de Pennsylvania, Isaac Errett, James A. Garfield, Dr. J.P. Robison, W.K. Pendleton y otros, ellos determinaron producir un nuevo boletín semanal, el Christian Standard, el cual desplazaría la influencia de la revista de Franklin. La primera edición del Standard apareció el 7 de abril de 1866.

Isaac Errett (1820-1888) fue seleccionado para editar el Standard, y esto resultó ser una decisión muy sabia. Errett había crecido en una Iglesia de Cristo Haldeana de New York. Aprendió el trabajo de impresor cuando era aún adolescente, y por medio de eso se interesó en la escritura. Al igual que Franklin, Errett tenía muy poca educación formal, pero tenía una gran habilidad natural, particularmente como escritor. Había predicado durante los años de 1840 para unas iglesias de Ohio, y mientras servía como ministro de la congregación de Warren, Ohio (1851-1856), él logró una reputación más allá de los círculos locales. Sirvió como secretario corresponsal en la Sociedad Misionera de Ohio en 1853 y tuvo algunas conexiones oficiales con el trabajo misionero de los Discípulos por el resto de su vida. Ocupó el puesto de secretario corresponsal por varios años en la sociedad nacional, llegó a ser coeditor del Millennial Harbinger en 1861, y estuvo muy asociado con Alexander Campbell durante los últimos años de la vida de éste.

El Christian Standard muy apenas sobrevivió a su nacimiento. Estaba bien editado y contenía una amplia variedad de material que debería haber apelado a todos los miembros de la familia cristiana. Sus fundadores habían asumido que éste tendría una circulación muy amplia, pero se equivocaron. El periódico sufrió fuertes pérdidas financieras y los accionistas votaron por descontinuarlo, y acordaron cambiarlo a la propiedad de Errett. Posteriormente la Compañía R.W. Carroll de Cincinnati asumió el control del Standard y lo puso en buen estado financiero. Erret continuó como editor del Stantard desde su principio hasta su muerte en 1888, 22 años después.

El Standard era el único periódico semanal que apoyaba a las sociedades misioneras durante los años inmediatamente después de la Guerra Civil. El American Christian Review se había pronunciado contra las sociedades en 1866. En el Sur el Gospel Advocate se había opuesto a la sociedad en la última parte de los años de 1850, y la amargura que la guerra había dejado intensificó la oposición. Pero la sociedad misionera no fue el asunto principal entre el Standard y el Gospel Advocate. Los temas que ellos discutían eran si los cristianos tenían el derecho de involucrarse en el servicio militar, quién era responsable por la Guerra Civil, y el status de los hombres libres del Sur. Errett argumentaba que cuando un gobierno era amenazado con rebelión, la espada tenía una misión justa que cumplir. Él insistía que los cristianos habían estado bajo una “obligación sagrada de mantener y defender un gobierno atacado injustamente”. Declaró que el concepto de Lipscomb de que los cristianos no deberían tener nada que ver con el gobierno era “una fe pueril” abrazada por aquellos que estaban “en simpatía con una causa perdida”.

Pero la oposición verdadera de ideas en la iglesia estaba en el Norte, donde el American Christian Review y el Standard se oponían en una gran variedad de temas. La primera oposición sería sobre la sociedad misionera y posteriormente el tema fue la música instrumental. Pero éstos fueron solamente síntomas de problemas que se profundizaron más. El American Christian Review era de espíritu conservador, más bíblico en su interpretación y dedicado a preservar la fe del pasado. El Standard era más liberal, admitía muchas prácticas nuevas como lícitas, y era menos hostil a abandonar cosas tradicionales. Isaac Errett fue el primer predicador en el movimiento en aceptar el título de “reverendo” para la consternación de hombres como Franklin. Errett abogaba por una religión más progresista y describía a sus críticos como “los más fuertes en graznidos en contra del progreso”. Los conceptos de Franklin reflejaban un espíritu opuesto: “Nosotros ya estamos enfermos de escuchar a los cristianos progresistas hablar continuamente sobre un cristianismo más elevado y mantenerse al día. Estas iglesias progresistas progresan tan rápidamente que con frecuencia trascienden los límites de la responsabilidad cristiana”. Y enfatizó que ellos estaban más interesados en “la conciliación y el compromiso” que en convertir al mundo.


DAVID LIPSCOMB Y EL GOSPEL ADVOCATE.

El Gospel Advocate fue el boletín más influyente en el Sur. Habiendo sido suspendido durante la guerra, reinició su publicación en 1866 con Tolbert Fanning y David Lipscomb como editores. Pero Fanning estaba muy ocupado con otras actividades para dedicar mucho tiempo al periódico, y para 1868 Lipscomb era el único editor. Lipscomb (1831-1917) continuó el Advocate por más de 45 años, y a través de esos años él ejerció una influencia mayor que cualquier otro hombre sobre las Iglesias de Cristo en el Sur. Lipscomb era de un espíritu completamente conservador. Había asistido al Franklin College, y la influencia de Tolbert Fanning es obvia en la oposición de Lipscomb a las sociedades misioneras, la música instrumental y sus conceptos sobre el gobierno civil.

Lipscomb, ayudado por tales coeditores como E.G. Sewell y F.D. Srygley, hizo su más grande contribución a la Iglesia en el Sur por medio del Advocate, pero su actividad no se limitó a esto. Fue un predicador muy respetado, a pesar de que sus sencillos sermones expositivos eran diferentes a los sermones comunes de su tiempo. Lipscomb tenía muchas conexiones con las iglesias de Texas, incluyendo en el Advocate una sección dedicada a Texas; y escribió extensamente sobre la sociedad misionera cuando este asunto llevó a las iglesias de Texas al punto de la división en los años siguientes a 1884. En 1884 Lipscomb ayudó en el establecimiento de la escuela Fanning Orphan School, después de la muerte de Fanning, y sirvió en su Junta Directiva por el resto de su vida. Fundó la Nashville Bible School (ahora David Lipscomb College) en 1891, con una facultad que consistía de él, su hermano William, y James A. Harding. Posteriormente Lipscomb escribió: “He encontrado más satisfacción en enseñar la Biblia a los jóvenes y señoritas en la escuela que en cualquier otro trabajo de mi vida”.

Los editoriales de Lipscomb en el Advocate incluían todas las cuestiones principales que se suscitaron en la Iglesia por casi cincuenta años, y su punto de vista conservador con frecuencia lo envolvía en controversias. En 1866, Lipscomb e Isaac Erret discutieron extensamente la relación del cristianismo con el gobierno. Lipscomb escribió muchos artículos en oposición a la sociedad misionera. Él creía que el trabajo de la iglesia debería ser echo por medio de la congregación local y acusó a la sociedad misionera de ser un sustituto del plan divino. Al discutir este punto con J.W. McGarvey, Lipscomb escribió que si la sociedad al hacer el trabajo misionero de la iglesia, las sociedades podían hacer todo los demás trabajo de la iglesia, y la iglesia vendría a ser “nula, insignificante, mutilada de su espíritu, despojaba de su santidad , y su autoridad y utilidad”. Lipscomb poseía una cualidad, la cual era la más impresionante de sus escritos –una fe firme en la Biblia, semejante a la de un niño. Si acaso ha habido algún hombre que haya reverenciado la Palabra escrita con tan firme fe, debe haber sido Lipscomb. En su cuadragésimo aniversario como director del Advocate, él escribió: “El pensamiento principal en mi religión ha sido seguir siempre la voluntad de Dios, como está ordenada en precepto o por ejemplo aprobado; tener un fundamento sólido; estar seguro de la aprobación y bendición de Dios”. Muchos años antes (1867) Lipscomb se habían involucrado en un debate escrito con Thomas Munnell sobre la sociedad misionera. Lipscomb había dicho que 10,000 iglesias podían cooperar escrituralmente, y Munnell le pidió que describiera cómo tantas iglesias podían cooperar sin ninguna clase de organización. La respuesta de Lipscomb refleja su espíritu al decir a Munnell: “Nosotros no sabíamos que Dios se había propuesto convertir al mundo según la sabiduría del mundo. Los hombres sabios cuya intención es lograr un gran objetivo, muy rara vez escogerían un bebé, nacido fuera del matrimonio, criado en un pesebre, como el eficiente superintendente en el logro de tal obra. Los hombres de negocios, no hubieran escogido a los ignorantes, simples pescadores, como sus agentes; no habrían escogido la infamia de la cruz y la degradación de la tumba. Es inconcebible que hombres de negocios, al entrar en la Iglesia, intenten cambiarla a semejanza de un negocio”. Y Lipscomb concluyó: “Los caminos de Dios no son los caminos del hombre, porque la locura de Dios es más sabia que la del hombre”.

Esta fue la herencia más grande que David Lipscomb dejó a las Iglesias de Cristo expandidas en el Sur –una fe firme en la autoridad de la palabra de Dios.


J.W. MCGARVEY Y MOSES LARD.

Hay al menos otros dos hombres que deben ser incluidos entre los editores influyentes de la hermandad en la década después de la Guerra Civil –J.W. McGarvey y Moses Lard. Hay varias razones del porqué sus nombres aparecen juntos con frecuencia. McGarvey y Lard vivieron ambos en Kentucky después de la guerra, y trabajaron juntos en dos periódicos: El Lard’s Quarterly y el Apostolic Times. Ambos hombres compartieron un concepto neutro en los asuntos controversiales del día: Es decir, ellos favorecían a la sociedad misionera pero se oponían a la música instrumental.

J.W. McGarvey (1829-1911) vivió en Lexington, Kentucky, desde 1862 hasta su muerte. Anteriormente, él había asistido al Bethany College y había predicado diez años en Missouri. McGarvey es comunmente recordado como un maestro, escritor y predicador, más que editor. Enseñó por más de cuarenta años en el Colegio de la Biblia de Lexington e inspiró a cientos de predicadores jóvenes a amar el texto de la Biblia inglesa. McGarvey escribió un número de libros importantes, incluyendo el Comentario sobre Hechos (1863, ed. Revisado en 1892). Tierras Bíblicas (1881), Evidencias Cristianas (1866) y el Autor del Deuteronomio (1902). También escribió extensamente advirtiendo a la hermandad de la amenaza que representaba el “criticismo bíblico” para la fe.

Moses Lard (1818-1880) fue criado en extremada pobreza, pero estaba determinado a obtener una educación y predicar el Evangelio. Se graduó del Bethany College, aunque no sino después de 30 años de edad. Después del colegio, Lard predicó por más de una década en Missouri. Fue gran predicador, tan bueno que cuando él estaba en su mejor época, no había otro igual que él entre la hermandad. Aun durante su vida la elocuencia de sus sermones hicieron leyenda. Cuando llegó la Guerra Civil, el pacifismo de Lard se trasladó a Georgetown, Kentucky, en 1863. Fue bien recibido en Kentucky, y esto le facilitó iniciar un proyecto el cual había planeado con anterioridad, la publicación de un periódico trimestral, al cual llamó Lard’s Quarterly. El Quarterly se publicó por cinco años (1863-1868) e incluyó ensayos de Lard, McGarvey y otros. El Quartely es una de las más finas piezas del periodismo religioso en la historia del Movimiento de Restauración. Pero se descontinuó por no tener suficientes suscripciones para sostener el periódico, y después de haber sido descontinuado, cinco predicadores de Kentucky –McGarvery, Lard, Robert Graham, Winthrop Hopson y L.B. Wilkes empezaron un nuevo periódico semanal, el Apostolic Times, el cual lo editaron juntos. El Times fue importante, especialmente en los años de 1870, debido a su firme posición en contra del uso de la música instrumental.


EL AÑO CLAVE.

1866 fue el año clave para el Movimiento de Restauración. Fue el año clave en la historia de los tres periódicos más importantes que guiarían la Iglesia en los años venideros. El Gospel Advocate reinició su publicación; se empezó a publicar el Christian Standard, y el American Christian Review invirtió su filosofía editorial y empezó a oponerse a la sociedad misionera –todo en 1866. Ese mismo año, murió Alexander Campbell, y sin su influencia unificadora, las controversias parecieron hacer erupción por todas partes. Había amargura entre los cristianos del Norte y del Sur. Entre los cristianos del Norte, 1866 marcó el principio de una década de controversia y enajenación. Cuando la década había pasado la división en la iglesia era inevitable: Los editores quienes jugarían funciones principales en esta década de decisión, han sido presentados en este capítulo.

B.J. Humble.