Movimiento Restauración

LOS MOVIMIENTOS SE UNEN.



Las semejanzas - Las diferencias - La unidad es alcanzada - La década del crecimiento.


La separación de los “reformadores’ que seguían a Campbell, y que habían estado entre los bautistas preparó el camino para el evento más importante en la historia de la restauración –la unión de los movimientos de Stone y Campbell. Mientras los “reformadores” eran un grupo reformador dentro de la denominación bautista, cualquier intención de unirse con los cristianos de Stone habría sido prematura. Aún así, al extenderse los dos grupos de restauración en las mismas áreas, los contactos entre ellos fueron inevitables. El movimiento Stone era fuerte en Kentucky, y Campbell visitó por primera vez ese estado en 1823 para su debate con Maccalla. Fue recibido cordialmente por los bautistas de Kentucky, y el siguiente año hizo un recorrido de tres meses por el estado. Visitó Georgetown, encontró por primera vez a Barton W. Stone, y miró la similitud en sus súplicas por el cristianismo del Nuevo Testamento. El Bautista Cristiano muy pronto logró una amplia circulación en Kentucky y esto condujo a muchos bautistas a adoptar puntos de vista que Stone había estado predicando en su estado.

También en Ohio, los movimientos se extendían en las mismas áreas. Cuando la asociación de Mahoning seleccionó a Walter Scott como evangelista, tres predicadores cristianos estaban de visita en la reunión. Posteriormente, al mirar el éxito del evangelio de Scott, “fe, arrepentimiento y bautismo para el perdón de los pecados”, ellos empezaron a predicar el mismo mensaje. De acuerdo a Scott, uno de ellos Joseph Gaston, “fue el primer ministro cristiano que recibió el Evangelio después de su restauración”. Muy pronto, Gaston y Scott viajaron juntos predicando en la Western Reserve de Ohio.


LAS SEMEJANZAS.

A medida que los contactos entre los dos movimientos se hicieron más frecuentes, sus semejanzas y creencias básicas se hicieron obvias:

1. Ambos aceptaban la Escritura como la única autoridad para la fe cristiana y negaban que los postulados de los credos debían ser impuestos sobre la iglesia.

2. Ambos fomentaban la unidad cristiana en base al retorno a la Biblia. En 1831, Stone escribió: ”Por casi 30 años hemos enseñado que el sectarismo es anticristiano, y que todos los cristianos deberían unirse en el cuerpo de Cristo –lo mismo que ellos enseñan”.

3. Ambos habían reaccionado en contra de la teología calvinista del presbiterianismo, y negaban las doctrinas de la predestinación y la expiación limitada. Por el contrario, ellos creían que el Evangelio debería ser predicado a todos los hombres y que cualquiera podía creer y obedecerlo.

4. Ambos rechazaban el rociamiento de infantes y practicaban la inmersión de los creyentes. Y ambos enseñaban que había alguna relación entre el bautismo y el perdón de pecados.

5. Ambos rehusaron usar nombres anti-escriturales o sectarios.

6. Ambos consideraban anti-escriturales a las organizaciones denominacionales, tales como presbiterios, sínodos y asociaciones.


LAS DIFERENCIAS.

También había diferencias en cuanto a la fe entre los dos grupos, y aunque las semejanzas eran más que las diferencias, sus desacuerdos eran lo suficientemente serios para causar preocupación.

1. Ellos estaban en desacuerdo en cuanto a nombres. El movimiento Campbell, aunque frecuentemente llamado “reformadores” prefería ser llamado “Discípulos”, mientras que el movimiento Stone insistía en usar solamente el nombre “Cristiano”. En 1831 Stone escribió que una razón por la que los dos grupos no estaban unidos era “porque hemos tomado diferentes nombres” e insistió que el nombre Cristiano había sido dado por autoridad divina e intencionado para reemplazar cualquier otro nombre de los seguidores del Señor. Después de que los dos grupos se unieron, los dos nombres continuaron siendo usados. En 1835, cuando se publicó un himnario, fue llamado primeramente “Himnario de los Discípulos”; pero Stone protestó y en las ediciones posteriores el nombre fue cambiado a “Himnario Cristiano”.

2. Los dos movimientos también diferían en el énfasis sobre la inmersión. Aún cuando los cristianos de Stone practicaban la inmersión, ellos no insistían en que ésta fuera esencial para la inmersión de pecados, como insistían los discípulos. Al escribir sobre esta diferencia, Stone afirmó que la doctrina del bautismo para el perdón de pecados “no había sido aceptada generalmente entre nosotros, aunque algunos pocos la han recibido y practicado”. Como resulado de sus conceptos divergentes sobre el bautismo, Campbell y Stone estuvieron en desacuerdo en cuanto a si era correcto tener comunión con los no bautizados. Stone estuvo dispuesto a practicar la comunión con los no bautizados, pero Campbell no.

3. Otra diferencia fue la Cena del Señor. Como dijo Stone, “ellos también insisten en la comunión semanal, la cual nosotros hemos descuidado”.

4. Finalmente, ambos grupos eran evangelistas en espíritu, pero sus métodos eran diferentes. El movimiento Stone se había originado en el segundo gran avivamiento, y sus predicadores enfatizaban el lado emocional de la religión y estimulaban a los pecadores a “llorar y lamentar” al buscar la sanidad. Stone enfatizaba la función del Espíritu Santo en la conversión y temía que los Discípulos “no fueran lo suficientemente explícitos en cuanto a la influencia del Espíritu”. Campbell y Scott por otra parte, enfatizaban la función de la razón con la conversión. La fe era considerada como una aceptación del mensaje del Nuevo Testamento de que Jesús es el Mesías.


LA UNIDAD ES ALCANZADA.

Las semejanzas entre los Discípulos y Cristianos eran mucho mayores que las diferencias, y después de 1830 hubo líderes de ambos grupos que empezaron a considerar la posibilidad de la unidad. Stone escribió en 1831: “La pregunta que circula en la sociedad, y que con frecuencia nos proponen es: ¿Por qué ustedes y los Bautistas Reformadores no son uno? o ¿Por qué no están unidos? Hemos contestado uniformemente: “Somos uno en Espíritu”. Campbell contestó: “Creo que la pregunta sobre la unión y la cooperación merece la atención de todos aquellos que creen en el antiguo Evangelio y desean ver restaurado el antiguo orden de cosas”. Pero debido a que ambos movimientos enfatizaban la autonomía de cada iglesia local, la unidad iba a ser alcanzada gradualmente. La única manera era que congregaciones de los dos grupos se extendieran la comunión la una a la otra o se unieran. La primer unión ocurrió en Millersburg, Kentucky, el 24 de abril de 1831. En Millersburg había una iglesia representando cada movimiento, y acordaron que eran “uno en cuanto concernía a la fe y la práctica”, y sencillamente empezaron a reunirse como una congregación.

John T. Johnson, un predicador de Kentucky, asociado con el movimiento de Campbell, probablemente fue el que hizo más que cualquier otro líder de los dos grupos para unir a los Discípulos y Cristianos. Johnson (1788-1856) era un abogado que había servido por dos términos en el congreso de los Estados Unidos. Tenía un hermano, Richard M. Johnson, que permaneció en la política y llegó a ser vicepresidente de los Estados Unidos. Pero John T. Johnson fue convertido a la súplica de la restauración y renunció a la política para dedicarse al púlpito. Alexander Campbell elogió su decisión diciendo: “Señor, al descender del foro y de la casa legislativa para proclamar al Salvador crucificado, usted ha ascendido sobre todas las coronas terrenales”.

Tanto Johnson como Barton W. Stone vivían en Georgetown, Kentucky, y fueron buenos amigos. En noviembre de 1831, Stone predicó en una reunión de la iglesia Great Crossing donde Johnson predicaba, y los dos discutieron la posibilidad de la unidad. Otros dos líderes, Raccon John Smith y John Rogers se unieron al diálogo, y los cuatro hombres acordaron llamar a una reunión general y mirar si miembros de ambos grupos deseaban unirse. Se realizaron dos reuniones. La primera fue en Georgetown del 23 al 26 de diciembre de 1831, y la segunda fue en Lexington durante el fin de semana del nuevo año en 1832. Raccon John Smith fue el representante de los Discípulos en la reunión de Lexington y después de hacer un llamado a la unidad, concluyó: “Mis hermanos no seamos mas campbellistas o stonistas, Nueva luz o Vieja luz, o cualquier otra clase de luces, sino acerquémonos a la Biblia, a la Biblia sólo como el único Libro en el mundo que nos puede dar toda la luz que necesitamos”. En base a esto, él y Stone se estrecharon la mano derecha de la comunión –un acto que simbolizaba la unión de los dos grupos.

Varios pasos se tomaron para estimular la unidad entre las iglesias esparcidas. Raccon John Smith (Discípulo) y John Rogers (Cristiano) viajaron juntos por Kentucky exhortando a los hermanos a unirse en cada comunidad donde hubiera dos congregaciones. Barton W. Stone invitó a John T. Johnson a ser co-editor del Mensajero Cristiano, un boletín que Stone había fundado en 1826. Johnson preguntó en el Mensajero: “¿Qué más podíamos hacer, sino unirnos? Ambos estudiábamos las mismas notas. Conveníamos en el mismo credo, la Biblia. Teníamos el mismo Rey –la misma fe- la misma ley. Nosotros no podíamos hacer otra cosa que unirnos en amor cristiano”. Los hermanos de ambos movimientos de restauración evidentemente compartían el espíritu de Johnson, porque pocos años después los dos movimientos habían llegado a ser una hermandad.

Barton W. Stone entendió el significado de lo que sucedió en Lexington, y posteriormente declaró: “Yo considero ésta unión como el acto más noble de mi vida”. ¿Y cuál fue el significado de la unión? Quizá sobre todo, la unión de los dos grupos demostró la validez de sus metas y métodos. La Declaración y Mensaje de Thomas Campbell, como se ha de recordar, había enfatizado dos ideas: La unidad de todos los cristianos, y la restauración del cristianismo del Nuevo Testamento como el medio para la obtención de esta unidad. Y lo que Thomas Campbell vislumbró había sido en efecto logrado cuando los cristianos y los discípulos se unieron en una hermandad. Independientemente, los dos movimientos habían resuelto descartar toda lealtad a los credos, ser guiados por la autoridad del Nuevo Testamento, y restaurar la fe y prácticas de la Iglesia del primer siglo; y los resultados de estos esfuerzos independientes eran tan similares que produjeron la unidad. De esta manera, lo que sucedió en Lexington en 1832 fue una demostración práctica de que el postulado de la restauración podía producir la unidad.

Desafortunadamente, esto no ha sido siempre verdad. La búsqueda del patrón del Nuevo Testamento en algunas ocasiones ha conducido a controversias por las que los cristianos no han estado de acuerdo sobre la música instrumental, las sociedades misioneras, orfanatos y otros asuntos. Y repentinamente estos desacuerdos han resultado en divisiones dentro del Movimiento de restauración. Pero no es cierto, como algunos han afirmado, que el postulado de la resturación es siempre divisionista. La hermandad unida, como resultado de la búsqueda de la restauración, puede producir la unidad.


LA DECADA DEL CRECIMIENTO.

La década siguiente a la unión de los movimientos de Stone y Campbell fue un período de consolidación y crecimiento para el Movimiento de Restauración. Los muchos boletines religiosos publicados entre la hermandad contribuyeron a este crecimiento. Puesto que era imposible editar una revista “oficial” de la hermandad, cualquier predicador podía convertirse en editor, y muchos lo hicieron. Por lo menos 28 boletines fueron publicados durante los años 1830 y 1840 algunos duraron muy poco, pero otros tenían miles de suscriptores y fueron más permanentes. El Precursor Milenial de Alexander Campbell era el principal. El Precursor había reemplazado en 1830 al Bautista Cristiano cuando Campbell llegó a la conclusión que se necesitaba un espíritu más constructivo en lugar del iconoclasticismo anterior. El nombre “precursor milenial” reflejaba la fe optimista de Campell, que una época de oro del cristianismo estaba empezando. Barton W. Stone había iniciado en 1826 su Mensajero Cristiano, el cual anunciaba su principio fundamental así: “Permitamos que la unidad de los cristianos sea nuestra estrella polar”. Stone continuó la publicación del Mensajero Cristiano hasta su muerte en 1844. Otro boletín importante fue El Evangelista de Walter Scott, iniciado en 1832 y publicado por más de una década.

El crecimiento del Movimiento de Restauración se reflejó también en el establecimiento de sus primeros colegios. El primero fue el Bacon College, el cual principió en Georgetown, Kentucky, en 1836, con Walter Scott como su primer presidente. El Bethany College fue fundado por Alexander Campbell en 1840, y de acuerdo a Campbell, este “no era una escuela teológica, sino el único colegio de literatura y ciencia en el mundo fundado sobre la Biblia como la base de toda ciencia verdadera y verdadero aprendizaje”. Uno de los aspectos más importantes del Bethany College reside en los líderes futuros de la restauración que allí fueron adiestrados. J.W. McGarvey, Moses Lard, y muchos más. El tercero de los colegios critianos fue el Franklin College, fundado por Tolbert Fanning cerca de Nashville, Tennessee, en 1845. El Franklin College duró solamente hasta la Guerra Civil, pero durante estos años preparó a muchos predicadores, quienes habrían de ser figuras prominentes en el sur después de la Guerra Civil. 

Los debates fueron otro medio importante de diseminar el postulado de la restauración. Los primeros debates de Alexander Campbell con Walker y Macalla fueron típicos de la controversia religiosa en ese tiempo, y sucitaron interés local solamente; pero en 1829 Campbell defendió la fe cristiana en un debate que le otorgó un lugar prominentemente nacional. Su oponente fue Robert Owen, conocido internacionalmente como un reformador social y ateo, quien había fundado una comunidad social utópica en New Harmony, Indiana. El debate se realizó en Cincinnati, Ohio, e incluyó las evidencias del cristianismo en contra de las acusaciones de Owen de que todas las religiones habían atrofiado el progreso de la civilización. Ocho años más tarde, en 1837, Cincinnati fue la escena de otro debate que atrajo la atención nacional al convertirse Campbell en el campeón del protestantismo en contra del obispo católico de cincinnati, John B. Purcell. Los temas en este debate particular incluyeron la afirmación de que la Iglesia Católica es “santa, católica y apostólica”, tales doctrinas como el purgatorio, la transubstanciación, y la acusación de que el catolicismo era antiamericano. Los debates con Owem y Purcell le dieron a Campbell un prestigio nacional, el cual no había tenido anteriormente; y éstos establecieron el patrón de “contender por la fe”; con lo que fomentaron un espíritu controversial en el movimiento. Siguiendo el ejemplo de Campbell, las generaciones posteriores de predicadores cristianos se han involucrado en miles de debates con oponentes de muchas denominaciones. Solamente a mediados del siglo veinte tales debates han declinado en popularidad.

La historia del Movimiento de Restauración en las décadas entre la reunión por la unidad en Lexington y la guerra Civil fue de notable optismo, vitalidad y crecimiento númerico, el centro geográfico del movimiento fue el Valle de Ohio –Bethany, Lexington, Cincinnati y hacia el Oeste- Pero radiando desde ese centro, el movimiento se extendió rápidamente en todas direcciones, al Sur por Indiana e Illinoios, y al este del Mississippi en Missouri e Iowa. El movimiento unido tenía aproximadamente entre 20,000 y 25,000 miembros en 1832, pero 30 años después la membresía estimada era cerca de 200,000. La expansión geográfica del Movimiento de Restauración había sido tan rápida, que para 1860 había 17 estados donde al menos mil cristianos podían ser contados.


B.J. Humble.