Temas Biblicos

Oración


  I.  Actitudes necesarias en la oración (I Timoteo 2:1).
       A. Humildad (Rogativas).
       B. Reverencia (Oraciones).
       C. Confianza (Peticiones).
       D. Gratitud (Acciones de gracias).
       E. La Intercesión (Por todos los hombres).

II.  Señor, enséñanos a orar (Mateo 6: 5-15).
       A. No para ser vistos por los demás.
       B. No usar vanas repeticiones.
       C. La oración va dirigida al Padre.
       D. Es necesario alabar a Dios.
       E. Someternos a la voluntad divina.
       F. Pedir las necesidades diarias.
       G. Pedir el perdón.
       H. Pedir poder espiritual.


INTRODUCCION.

La oración es imprescindible en la vida de todo cristiano. Con imprescindible quiero decir: vital, esencial, primordial, importantísima. La oración es un poder que está a nuestro alcance, a nuestra disposición. Es un poder que debemos usar para comunicarnos con Dios, para recibir sabiduría, para superar obstáculos, para vencer las tentaciones.

ORACION EN LA VIDA DE CRISTO

En el Nuevo Testamento encontramos narraciones sobre la vida de nuestro Señor Jesús y nos damos cuenta que El dependió mucho de la fuerza espiritual y consuelo que recibía de su Padre celestial gracias a la oración.

Lucas 5: 15,16
Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades. Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba.

Aunque había mucho qué hacer (predicar y sanar enfermos) Jesucristo dedicó tiempo para orar y esto no significa que haya abandonado a quienes le necesitaron, solo que simplemente el orar siempre fue una necesidad para El.

Lucas 6: 12-16
En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.

Antes de escoger a los doce apóstoles, Jesucristo pasó orando toda la noche. Toda la noche porque, a criterio del Señor, estaba próxima una decisión muy importante.

Mateo 26: 36-46
Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras. Entonces vino a sus discípulos y les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega.

El Señor buscó ánimo y la fuerza espiritual antes de ser crucificado pues sabía que, aún teniendo la disposición en Su espíritu, la carne es débil.
Después de la oración fue que el Señor Jesús recibió fuerzas para enfrentar a la misma muerte.

ORACION EN LA VIDA DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS

Hechos 2: 42,47
Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones... alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

Cerca de 3 mil personas bautizadas el día de Pentecostés perseveraban en oraciones y fue este un factor clave para la perseverancia, crecimiento y multiplicación de ellos.


I) ACTITUDES NECESARIAS EN LA ORACION (I TIMOTEO 2:1).

Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres.

Para desarrollar este punto nos estaremos basando en el mismo versículo citado, el cual enumera las actitudes necesarias en la oración: ROGATIVAS, ORACIONES, PETICIONES, ACCIONES DE GRACIAS, POR TODOS LOS HOMBRES.

A. HUMILDAD (ROGATIVAS).

1. No como el publicano.

Lucas 18: 9-14
A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Necesitamos humillarnos ante Dios. Le vamos a rogar que nos conceda algo. La parábola que acaba de leer fue escrita por causa de quienes confían demasiado en sí mismos como justos, aquellos que no reconocen su necesidad de Dios. El fariseo pensaba que por sentirse tan religioso podía acercarse a Dios con toda confianza, jactancia y aún enalteciéndose. Jesucristo nos enseña que Dios (Padre) no responde a una persona con estas caracterízticas sino solamente a quien le haga ruegos y reconozca su condición de pecador.

2. Pedimos porque tenemos necesidad de Dios y esta necesidad nos anima a persistir.

Lucas 18: 1-8
También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?

La enseñanza de esta otra parábola es sobre la importancia de persistir y seguir rogando. Dios quiere encontrar en nosotros fidelidad, fe, persistencia; quiere que oremos siempre (sin desmayar). La misma humildad que le lleve a usted rogar a Dios le permitirá persistir en las oraciones.

B. REVERENCIA (ORACIONES).

1. Realmente hablamos con Dios.

La palabra ORACION nos trae la idea de hablar con el Ser Superior, Excelente, Preeminente, Grande, Admirable, Soberano. La oración es una plática directa con Dios. Cuando estamos claros de que platicamos verdaderamente con Dios, nuestro Padre celestial, entonces es que nos llenamos de reverencia, temor, respeto, sumisión. Al orar debemos eliminar todo desorden, toda distracción de nuestra mente. Es muy triste ver los casos que algunas veces se presentan en la congregación; cuando por ejemplo la iglesia está en comunicación con su Creador y algunos hermanos conversando, pareciera que no les importa ofender a Dios ni tampoco les da cuidado interrumpir a los que sí están orando.

Hermano(a), le debemos muchísimo respeto a Dios y nuestra actitud a la hora de comunicarnos con El. Algunos hermanos piensan que debe orarse de rodillas y estoy de acuerdo con ellos porque es una posición de la que tenemos libertad en adoptar, pero más importante que la posición física está la disponibilidad en nuestro corazón y el respeto cuando nos dirijimos a El. Seamos reverentes y asumamos actitudes que ensalsen a Dios y le den su lugar. También es falta de reverencia el orar sin considerar cuidadosamente lo que se está diciendo en la oración; como cuando se le encomienda a algún hermano o hermana dirigir una oración y él o ella no toma en cuenta los requisitos o actitudes sino a lo que le vaya saliendo u ocurriéndosele en la mente a la hora indicada. Debemos dirigir con mucho cuidado nuestras oraciones; tomemos en cuenta que no es un diálogo con un vecino o compañero de clase (o trabajo) sino con nuestro Creador.

C. CONFIANZA (PETICIONES).

1. La oración es una conversación íntima con el Rey a quien le podemos pedir sin recelo. Tengamos conianza al momento de orar porque sí es posible acercarnos a Dios. La comunicación con El no es una fantasía para nosotros sino una realidad; es algo cierto, verdadero.

2. Debemos pedir con fe.

Santiago 1:6
Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.

Para pedir algo a Dios debemos saber que puede y quiere beneficiarnos, que puede y quiere bendecirnos. Cuando dudamos y no pedimos favores de Dios puede ser porque pensamos que El no puede bendecirnos o que no quiere bendecirnos.
Cuando pidamos algo a Dios debemos estar plenamente convencidos que El nos va a escuchar, plenamente convencidos que puede y quiere bendecirnos.

3. Tenemos la promesa de Cristo.

Mateo 7: 7-8
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

Juan 14: 13-14
Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

No debemos dudar de las promesas que Cristo ha dejado tan claramente comprensibles: "EL QUE PIDE, RECIBE".
Jesucristo quiere llenarnos de confianza; quiere convencernos de que nuestras peticiones serán oídas y cumplidas, siempre y cuando sean conforme a la voluntad de Dios.

4. Tenemos libertad para acercarnos confiadamente.

Hebreos 4: 14-16
Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Hebreos 10: 19-22
Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

Durante nuestra vida en el cristianismo siempre tendremos muchas oportunidades de acercarnos a Dios; momentos de alegría, de tristeza, de problemas, de necesidad, etc. y deberemos acercarnos pero con mucha confianza de estar cerca de Dios y Dios cerca de nosotros mediante la oración encontrando así la gracia que necesitamos para el oportuno socorro en la necesidad específica de nuestra vida como cristianos. Cristo ha hecho posible que nos acerquemos a Dios con libertad y confianza por su sangre y sacrificio en lugar nuestro. La mayor garantía que tenemos para poder sentirnos seguros de llegar hasta la presencia de Dios es ni más ni menos que el sacrificio de Cristo, su eficacia o efectividad dándonos libertad de acercarnos confiadamente.

5. Debemos pedir.

Santiago 4:2
Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.

Lucas 11: 5-10
Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante; y aquél, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos? Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite. Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

Hay muchas bendiciones que Dios quiere entregarnos, pero en algunos casos no las entrega porque no se las pedimos. Es incorrecto pensar que no hace falta pedir a Dios lo que necesitamos solo porque ya lo sabe. Dios espera que le pidamos para ver si tenemos o no confianza. Si esperamos recibir de Dios lo que necesitamos tendremos que pedirle porque esa es la forma descrita en los textos mencionados.

D. GRATITUD (ACCIONES DE GRACIAS).

La muestra de agradecimiento debe caracterizar las oraciones del cristiano. Recibimos diariamente muchas bendiciones del Señor; son muchos los motivos para darle gracias constantemente. Si hacemos una lista de las bendiciones que recibimos y oramos por cada una de ellas, pasaremos largos ratos ocupados en la oración y precisamente de eso se trata; de orar bastante y no de ser malagradecidos. Habemos muchas personas que dedicamos bastante tiempo en pedir a Dios salud, trabajo, solución a problemas, etc. y cuando el Señor nos concede los favores nos olvidamos de darle gracias; esto no debe ser así.

Filipenses 4:6
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

I Tesalonicenses 5:18
Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.

Demos gracias en todo. En cualquier circunstancia que nos encontremos siempre habrá más de un motivo por el cual estemos contentos con Dios. Imagínese que un ladrón me roba un reloj en una calle por donde voy pasando, pero nada más -> ¿No debería estar yo contento de que solamente haya sido el reloj y no también una paliza que me mande al hospital, como generalmente pasa? aunque también lamentara un poco la pérdida de mi reloj.

E. LA INTERCESION (POR TODOS LOS HOMBRES).

No debemos pensar únicamente en nuestras propias necesidades sino también en los demás. No existen solamente nuestros problemas sino también los de mis hermanos, amigos, congregaciones enteras de la Iglesia de Señor.

Por si no lo sabía: Tenemos el derecho, dado por Dios, de interceder por otras personas y obtener ellas resultados positivos gracias a nuestra intervención. Esto de que intercedemos por otras personas no se trata de ocupar el lugar de nuestro Señor Jesús como mediadores sino que El nos autoriza a pedir favores por otros a través de Su persona y gracias a Su sacrificio.

Santiago 5: 14-16
¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

Este texto nos presenta dos casos: El de una persona enferma físicamente y el de una que está en pecado. Valga aclarar que podemos orar por el perdón de otros hermanos y ser escuchados solamente si éstos están arrepentidos.

Filipenses 1:19
Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación.

Pablo estaba seguro de que sería liberado por Dios. El estaba preso por causa de Cristo, pero unos cristianos en Filipos estaban orando, así también en otros lugares deben haberlo hecho.

La pregunta es: Si Pablo pensara que las oraciones de unos hermanos a favor de otras personas no tuvieran valor, entonces ¿Por qué estaba tan seguro de que sería librado como para mencionarlo?

I Timoteo 2:1
Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres.

Se habrá dado cuenta cómo en este texto hay más información de la que parece.  Son simplemente instrucciones dadas por el Espíritu Santo sobre qué actitudes (oración) asumir al orar.


II) SEÑOR, ENSEÑANOS A ORAR (MATEO 6: 5-15).

A. NO DEBEMOS ORAR PARA SER VISTOS POR LOS DEMAS (MATEO 6: 5-6).

Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

No debemos tener como propósito el que se den cuenta de la oración que hacemos. La oración no debe tener como propósito impresionar a otras personas para hacerles creer que somos cristianos muy devotos. La oración es algo muy personal, muy íntimo, muy privado, algo entre Dios y el cristiano.

Aclaro que esto no prohíbe la oración en lugares públicos. Lo que se prohíbe es buscar o usar un propósito equivocado o diferente al establecido por Dios.

B. EN LA ORACION NO DEBEMOS USAR VANAS REPETICIONES (MATEO 6: 7-8).

Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

I Corintios 14:15
¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.

No pensemos que por decir más palabras la oración se hace más efectiva. Nuestras oraciones nunca serán más efectivas ni por la elocuencia, ni por el palabrerío, ni por las repeticiones. La oración escuchada por Dios es la de aquél que ora en espíritu (de corazón) y con el entendimiento; es decir de alguien que sabe lo que dice y lo dice con el corazón.

No entiendo cómo muchas personas toman la oración descrita en el texto de Mt. 6 y luego la memorizan para repetirla 10, 20 y hasta 30 veces según la gravedad del pecado que cometieron, tomando así este párrafo de Las Escrituras como una parte mágica de purificación, cuando sabemos que a Dios no le agradan las vanas repeticiones.

C. LA ORACION DEBE SER DIRIGIDA AL PADRE (MATEO 6: 6-9).

Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

1. Dios es nuestro Padre y es a quien debemos pedirle y agradecerle en nuestras oraciones. La oración no debe ir dirigida al Espíritu Santo ni a Jesucristo ni mucho menos seres humanos ("santos") que ya murieron. Es muy importante tomar en cuenta que nuestras oraciones van dirigidas a nuestro Padre, no a un desconocido, no a un extraño.
Recuerde: Dios desea que nos comuniquemos con El.

2. Debemos orar al Padre en el nombre de Jesucristo, es decir por medio de El.

Juan 14: 13-14
Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

Juan 16: 23-24
En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

I Timoteo 2: 5-6
Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.

Colosenses 3:17
Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

Efesios 5:20
dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

No se trata solo de repetir la frase: "te lo pido en el nombre del Señor Jesús" sino más importante que decirlo es el comprender que nuestra comunicación con Dios es solo gracias a la mediación del Señor Jesús.
No debemos orar en nombre de María ni en nombre del Espíritu Santo porque existe un solo mediador; porque solo Jesucristo está entre Dios y los hombres.

D. DEBEMOS ALABAR A DIOS EN LA ORACION.

Mateo 6:9
Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Mateo 6:13
Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Debemos orar con gozo y entusiasmo sincero. Las oraciones de cristianos no pueden carecer de emoción, deben ser con sentimientos, debemos bendecir y glorificar el nombre de Dios; porque Dios nos da muchos favores, porque El es Maravilloso, porque El es Grande. Dios merece nuestras alabanzas en las oraciones (no solo en los cantos). Dios se agrada de las alabanzas que vienen de un corazón generoso y lleno de entusiasmo sincero.

E. DEBEMOS SOMETERNOS A LA VOLUNTAD DE DIOS EN LA ORACION.

Mateo 6:10
Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

I Juan 5: 14-15
Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Cuando estemos pidiendo debemos esperar que se haga la voluntad de Dios. No esperemos que Dios nos conceda algo cuando ese algo no sea de su agrado.

Démonos cuenta de lo siguiente: Aún viendo nosotros que lo solicitado a Dios es algo bueno y sin contradecir los principios bíblicos, a veces no nos contesta, pero vea algunas posibles razones:

a) Puede que nos lo conceda después de algún tiempo (según su plan).
b) Puede que sea concedido de otra forma y no como lo esperamos.
c) Puede que nos tenga reservado algo mejor.

En las bendiciones que podamos recibir de Dios hay unas buenas y otras que no solo son buenas sino mejores que las esperadas por nosotros. Anhelemos lo mejor para nosotros; lo mejor es lo que Dios desea para nosotros (sus hijos).

1. El espíritu obediente es un requisito fundamental para que nuestras oraciones sean escuchadas por Dios y contestadas favorablemente.

I Juan 3: 21,22
Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.

Proverbios 28:9
El que aparta su oído para no oír la ley, Su oración también es abominable.

Cuando estamos viviendo conforme a las instrucciones de Dios (guardando sus mandamientos) estemos seguros que El nos escucha. El que aparta su oído para no oír la ley su oración también es abominable. No podemos vivir en rebeldía y esperando respuestas positivas a la vez.

Proverbios 1: 27-33
Cuando viniere como una destrucción lo que teméis, Y vuestra calamidad llegare como un torbellino; Cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia. Entonces me llamarán, y no responderé; Me buscarán de mañana, y no me hallarán. Por cuanto aborrecieron la sabiduría, Y no escogieron el temor de Jehová, Ni quisieron mi consejo, Y menospreciaron toda reprensión mía,  Comerán del fruto de su camino, Y serán hastiados de sus propios consejos. Porque el desvío de los ignorantes los matará, Y la prosperidad de los necios los echará a perder; Mas el que me oyere, habitará confiadamente Y vivirá tranquilo, sin temor del mal.

2. Tenemos ejemplo para que nuestras peticiones las hagamos siempre esperando la voluntad de Dios. Según Mt. 26:39 Jesucristo le dijo al Padre: "No deseo ser crucificado en el calvario, no deseo el sufrimiento que padeceré, no deseo estar clavado en esa cruz".

Cristo quiso siempre nuestra salvación, pero en determinado momento llegó a PADECER EMOCIONALMENTE y aún con este padecimiento le dijo a Dios (Padre): "PERO NO SEA COMO YO QUIERO SINO COMO TU QUIERES". Dios (Padre) bien podía suspender el padecimiento por el cual Cristo (Su Hijo) ya estaba pasando, pero no lo hizo porque no era Su voluntad.

3. A veces Dios no nos da lo que pedimos porque El quiere lo mejor para nosotros y para el Reino.

Romanos 8:32
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?.

Es decir, estemos concientes que no siempre pediremos lo mejor. Cuando el Señor no nos conteste, no debemos dudar de Dios ni de nosotros mismos porque Dios no se limita conforme a nuestras oraciones.

Mateo 7: 9-11
¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

Cuando alguna vez quiera entrar en usted alguna duda, acuérdese de cómo el Padre fue capaz de sacrificar a Su propio Hijo por nosotros. Estoy seguro que si lo hace tendrá una mentalidad diferente y una confianza mayúscula.

II Corintios 12: 7-9
Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

Ya que Dios no concedió a Pablo librarlo del aguijón ¿Podríamos decir que el Señor no amaba al apóstol? o que a Pablo no se le había perdonado ningún pecado? En ninguna manera; porque sabemos que la fe del apóstol era enorme, también obediente y que Dios le amaba. Porque Dios amó a Pablo y quería lo mejor para él es que no le quitó el aguijón.
Si Dios le quitaba el aguijón (sufrimiento) a Pablo, éste perdería la oportunidad de ser recipiente o instrumento del perfeccionamiento ni más ni menos que el perfeccionamiento del poder de Dios. El ministerio que Dios escogió para el apóstol era tan especial que no se lograría con la misma efectividad que con el sufrimiento y debilidad del apóstol. Dios, por amar tanto a Pablo, le dijo que no a sus oraciones, por buscar algo tan especial para él. Algunas veces así hará también con los que buscamos servirle (preparémonos).

4. La intercesión del Espíritu Santo por nosotros es conforme a la voluntad del Padre.

Romanos 8:26
Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

A veces no sabremos qué pedir, pero La Biblia también nos revela que en la falta de conocimiento o sabiduría que tengamos, seremos ayudados por el Espíritu Santo.

No es el Espíritu Santo mediador en sustitución de Jesucristo sino que así como oramos por otras personas, el E.S. también lo hace a favor nuestro, pero no como fuente autorizada para el acceso de nosotros con Dios, sino como forma de ayudarnos y corregir nuestras plegarias.

No hace falta pedir la intercesión del E.S., es ya un don de Dios, una obra suya en nosotros (Que maravilloso ¿verdad?). El E.S. es de gran ayuda porque El ya conoce la voluntad del Padre y conoce también nuestras intenciones, debilidades y necesidades.

5. Es importante pedir.

Santiago 4:2
Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.

Filipenses 4:6
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

El que nos ayude el E.S. no significa que podemos dejar de pedir. Debemos manifestar a Dios todo lo que tengamos en nuestro corazón.

F. DEBEMOS PEDIR LAS NECESIDADES DIARIAS EN LA ORACION (MATEO 6:11)

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

El texto habla de pedir lo necesario; no para tener de sobra, tampoco habla de pedir para el día de mañana, pues debemos confiar que Dios proveerá siempre a sus hijos. 

1. Si pedimos para nuestros deleites carnales estaremos pidiendo por gusto.

Santiago 4:3
Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

2. Tenemos que trabajar por nuestras necesidades.

II Tesalonicenses 3: 10,12
Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan.

La enseñanza de Dios no es pedir y quedarnos de brazos cruzados, sino también actuar por conseguir lo necesario. El trabajo material es ordenado por Dios. Dependemos de Dios para prosperidad en la faena. Esto quiere decir que confiamos en Dios pero también hacemos nuestra parte por obtener lo que falta.

Este mismo principio es aplicable también cuando pedimos por buena salud. No es correcto pedir al Señor salud física y descuidarnos sin darle reposo al cuerpo y sin buscar medicamento. Para recibir salud no nos es escuchada la oración si no colaboramos.

Tampoco es correcto pedir paz en el hogar sin hacer nosotros aportaciones con sabiduría, humildad, esfuerzo, etc.

G. DEBEMOS PEDIR EL PERDON POR NUESTROS PECADOS EN LA ORACION

Mateo 6:12
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

Hace falta estar bien claros que si no hay arrepentimiento en un cristiano de nada sirve la oración.

I Juan 1:8 - 2:2
Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

Recibir el perdón por nuestros pecados depende tanto de nuestro arrepentimiento como de si perdonamos a otros las ofensas. Solo el que perdona será perdonado.

H. DEBEMOS PEDIR PODER ESPIRITUAL - FUERZA PARA RESISTIR LAS TENTACIONES.

Mateo 6:13
Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Hebreos 4: 14-16
Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Mateo 26:41
Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.

Dios no ha prometido ausencia de tentación en la vida de sus hijos. Lo que sí ha prometido es proveer los medios para escapar, proveer la manera de cómo no pecar, proveer la fuerza para resistir, proveer de su gracia, su socorro. El nunca permitirá que el diablo nos meta en tentaciones que no podamos resistir. Es decir, en lo que vayamos a ser tentados nunca será demasiado fuerte como para vencernos si Dios está con nosotros. Dios no tienta al cristiano. Dios nos ofrece poder espiritual para superar las incitaciones diabólicas.


CONCLUSION.

Todos los cristianos necesitamos el poder que Dios ofrece, necesitamos orar siempre, en toda circunstancia (en días buenos y malos).

Las bendiciones siempre están disponibles - esperando nuestra oración -.

Oremos no para ser vistos por las demás personas sino por Dios.

Oremos no con vanas repeticiones sino con el espíritu y con el entendimiento (con lo que hay realmente en el corazón).

Oremos en el nombre de Jesucristo.

Oremos alabando y glorificando el nombre de Dios.

Pidamos a Dios por necesidades espirituales y materiales, por el perdón de pecados, por fuerza espiritual en nuestras vidas.